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Martes, 05 Diciembre 2017 08:23

Telefe se inspiró en un libro sobre Sandro para hacer una miniserie

Por El País Diario

La periodista Graciela Guiñazú escribió "Sandro de América", la única biografía autorizada de Roberto Sánchez, que en unos meses será llevada a la televisión.

Me he llevado mal con Sandro hasta que lo comprendí, porque a veces yo quería ser Roberto y Sandro no me dejaba, pero, después de tanto tiempo, ahora nos llevamos bien.

Esta confesión de Roberto Sánchez -o Sandro, según el caso- es apenas una de las tantas que el vecino de Banfield -o que el gran ídolo argentino- le acercó a Graciela Guiñazú a lo largo de una serie de entrevistas íntimas que derivaron en una biografía: Sandro de América, publicada por Editorial Planeta.

Bajo la dirección de Adrián Caetano (Un gallo para esculapio), Telefe decidió adaptar el libro y convertirlo en una miniserie de trece capítulos que contarán la vida completa del Gitano. Desde cuando se lanzó con Los del Fuego, pasando por su consagración artística hasta los últimos tramos de su vida. Con un elenco realmente estelar, desde Antonio Grimau a Lali Espósito, pasando por Isabel Macedo, Calu Rivero, Juana Viale y Eugenia La China Suárez, entre otros, se estrenará en 2018.
 
Pero antes, como para calmar la ansiedad, nada mejor que repasar algunos fragmentos de su biografía, allí donde se narran aspectos desconocidos de Sandro. Y también, de Roberto Sánchez.

El nombre detrás del ídolo

Se llamó Roberto por un capricho del Registro Civil, y Sánchez, por ese imprevisto cambio de apellido con el que se sometía a muchos inmigrantes. Pero si el asunto hubiera sido como lo pensaron sus padres estaríamos hablando, en realidad, del gitano Sándro Papadópolus. Aclaro, por si hace falta, que la pronunciación correcta del nombre en su lengua de origen es "Sandro". De modo que desde su primer berrinche en la Maternidad Sardá, en Parque de los

Patricios, estuvo marcado por esta doble personalidad para preservarse de la invasión que significó la fama.

Su fe

Roberto creía en Dios, era católico, templario y masón, ente tantas otras cosas.

Las nenas

Sandro le rehuía al fanatismo, en cualquier de sus acepciones.

Había padecido en persona los arrebatos de los 70. Cómo habían intentando invadir sus lugares privados: en 1978 una fan se abrazó con todo su cuerpo al capot de su auto cuando entraba al garaje del Teatro Ópera; en 1979, en los

Carnavales de Vélez, otra se metió en la carpa-camarín donde se estaba cambiando; más de una se llevó como souvenir un mechón de su cabello o del pelo de su pecho arrancados con vehemencia; muchas lo besaron con lujuria en la boca, o donde podían.

Él desalentaba a las fanáticas acerca de esas prácticas, pero si no lograba hacerlas recapacitar las desterraba del mundo Sandro con su indiferencia.

Olga Garaventa

El 4 de marzo de 2004 al saludar a María Olga Garaventa (en aquel momento su secretaria y también la de su representante), en la puerta de su castillo de la avenida Pavón, en Boedo, sintió un temblor que le recorrió el cuerpo, y los latidos acelerados de su corazón.

Fuente: Teleshow