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Martes, 13 Marzo 2018 10:46

El Papa Francisco cumple 5 años de reformismo pastoral y militancia kirchnerista

Por Ernesto Simón

Con acciones que garantizan una aparente “Iglesia pobre para los pobres”, el peronista Francisco renovó la comunión entre los fieles y el liderazgo eclesiástico.

El Papa Francisco cumplió cinco años como líder de la Iglesia católica, un puesto inesperado que infló el pecho de los argentinos chauvinistas. "El Papa es argentino", vociferaban los fanáticos atolondrados que veían en la asunción del nuevo pontífice una oportunidad para el país.

Francisco asumió sin medias tintas y rápidamente se convirtió en uno de los hombres más influyentes del mundo: "Un influencer", diría hoy un adolescente a la hora de instagramear.

Bergoglio, el argentino más famoso después de Maradona y Borges, renovó la esclerosada estructura del imperio Católico y el cambio se tradujo en una inédita apertura de la Iglesia. Un cambio que le permitió granjearse la admiración de los fieles y el recelo de los sectores más conservadores del clero.

Sin embargo, el poder acumulado no le sirve para enfrentar al Islam, una cultura fundamentalista que desde hace décadas viene imponiendo la Guerra Civil Religiosa contra la que los católicos no tienen nada que hacer. La batalla está perdida y, lo peor, es que Dios y Alá cinchan para ambos bandos, por lo cual el ser humano moderno se halla inmerso en una confusión insalvable que decantará, como ya se explicó en otras notas, en la Sociedad Pétrea, dejando atrás la Sociedad Líquida que planteó oportunamente el polaco Zygmunt Bauman.

Si se me permite una digresión en este punto, aportaré que el Neodecadentismo Irreversible ha funcionado como un rebalsador de los diques de contención que la Sociedad Líquida construyó tiempo atrás con exagerado esmero. Cuando el agua putrefacta de la civilización moderna se derramó, infectándolo todo, quedó en evidencia la Sociedad Pétrea que siempre ha estado latente, esperando resurgir con paciencia oriental y prepotencia imperial.

Ya no somos humanos, somos desecho inservible sin destino, acaso el sarro pegado en el fondo del estanque. La Sociedad Líquida evidenciada por Bauman ha escampado fatídica e inexplicablemente. El fracaso no tardó en apoderarse de todas las cosas. El viejo filósofo polaco no fue capaz de advertir que bajo el agua subyacía, desde siempre, la Sociedad Pétrea.

Hoy el Papa Francisco es una de las figuras más importantes del mundo. Es el líder espiritual de más de 1.200.000.000 católicos. Desde su ascenso, cuando fue elegido el 13 de marzo de 2013 en la quinta votación efectuada durante el segundo día de cónclave, logró imponer la idea de que venía a promover "una Iglesia pobre para los pobres".

Fue así que recibió a Cristina, Milagro Sala, Ánibal, Amado Boudou, De Vido, Guillermo Moreno, y una seguidilla de hombres y mujeres que fueron parte de la Runfla de Ladrones que saqueó al país durante más de una década. En verdad ha sido el Papa de los pobres, pobres ladrones sueltos que fundieron Argentina, pero pobres al fin.

En un giro inesperado, el Papa defendió la libertad de conciencia de cada individuo. Con su Sínodo extraordinario de la Familia, se mostró tolerante y cercano a los divorciados vueltos a casar, a los homosexuales, a las mujeres que abortaron y se arrepintieron, y a los curas que abandonan el sacerdocio por amor. Un Papa progre no podía no ser kirchnerista. Tardío, pero kirchnerista al fin.

Ha impulsado debates sobre el futuro del celibato en la Iglesia, y el lugar de la mujer dentro de la jerarquía eclesiástica ha subido un par de escalones. Para los expertos, es un Papa que, con vocación pastoral, atiende los casos particulares en vez de los dogmas y mandatos rígidos. 

El sumo pontífice cumplió con su promesa de ir "a las periferias". Nombró cardenales de regiones lejanas y visitó países como Corea del Sur y Bangladesh. También, a nivel social, se centró en los marginados e invitó a gente sin techo y a refugiados al Vaticano y se reunió con presos o con personas desfavorecidas. Lleva así a la práctica su prédica en pos de "pastores con olor a oveja".

Lo que sí, no vendió ni una sola de las riquezas del Vaticano, ni altares de oro saqueado en América por los españoles, ni sacrificó la rentabilidad del Banco Ambrosiano. Nada de eso. El bienestar del Vaticano no se toca, de los pobres se encarga Dios.

"El Papa del fin del mundo", llegaron a decirle, y no está mal, estamos en la etapa vigorosa y terminal del Neodecadentismo Irreversible. El fin del mundo lo encontrará sentado en el centro de la basílica de San Pedro. O tal vez lo encuentre unido y organizado junto al kirchnerismo ladrón al cual adhiere sin culpa y sin cargo.

Una buena: Francisco tampoco escapó al mayor escándalo que mancha a la Iglesia: los numerosos casos de abusos de menores cometidos por curas. Una calamidad que seguramente castigará en su momento. 

Aunque aún esté fresco el recuerdo de su traspié durante la gira papal en Chile, a inicios de este año, donde defendió al obispo Juan Barros, acusado por víctimas de haber encubierto los crímenes cometidos por el sacerdote Fernando Karadima, el pontificado de Bergoglio dio importantes pasos en el reconocimiento de las victimas y en la investigación de esas denuncias.

Un dato no menos, en marzo de 2014, creó la Pontificia Comisión para la tutela de Menores, dedicada a salvaguardar a las víctimas. "No hay absolutamente lugar en el ministerio para los que abusan de los menores", afirmó entonces. 

Francisco cumplió en estos cinco años un rol activo en la diplomacia mundial. Hasta fue tapa de la prestigiosa revista Time.

El planeta vive la "tercera guerra mundial a pedacitos", advirtió varias veces, condenando con mayor claridad que sus antecesores flagelos como el terrorismo y la guerra civil en Siria. Todavía no advirtió que la Guerra Civil Religiosa que ha desatado el islamismo terminará sometiendo a todo el mundo. Hay que darle tiempo, en la Iglesia de Dios todo merece su lapso de reflexión.

La Sociedad Pétrea ha quedado al descubierto aunque el Papa simule no darse cuenta. Ahora podemos verla haciendo gala de su preeminencia: inamovible, obsoleta, demoledora.

Fuentes consultadas: Agencias AFP, DPA y Europa Press.