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Lunes, 28 Noviembre 2016 07:53

Un símbolo de resistencia

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Por Guillermo Alamino 
@GuilleAlamino 
La muerte de Fidel Castro nos invita a reflexionar sobre su pensamiento y revalorizar su principal legado: la fortaleza constante del pueblo cubano contra el imperialismo yanqui. 

Más allá de las diversas dificultades por las que atraviesa Cuba, no podemos negar la enorme hazaña que significó su batalla contra el Bloqueo Económico impuesto por Estados Unidos.

Para algunos será un dictador, para otros un revolucionario, pero sólo un necio puede negar los logros de la revolución cubana: un excelente sistema de salud, educación y un símbolo de resistencia al imperialismo, que supo sobrevivir a sus permanentes embates. “La solidaridad del pueblo cubano en el mundo es ejemplo de humanidad. Cuba la gran Escuela de Medicina del mundo. Cuba la gran educadora del mundo en su lucha contra el analfabetismo que nos dice “Yo si puedo”. Cuba la gran misionera de vida en todos los rincones del mundo donde el imperio y las guerras llevan la muerte. Cuba la que enseña que la revolución es cultural, social y política”, expresa el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel.

Por otra parte, el  periodista Ignacio Ramonet en su nota “El Fidel que conocí”  comenta que “bajo su dirección, su pequeño país (100 000 km2, 11 millones de habitantes) pudo conducir una política de gran potencia a escala mundial, echando hasta un pulso con Estados Unidos cuyos dirigentes no consiguieron derribarlo, ni eliminarlo, ni siquiera modificar el rumbo de la Revolución cubana. Y finalmente, en diciembre de 2014, tuvieron que admitir el fracaso de sus políticas anticubanas, su derrota diplomática e iniciar un proceso de normalización que implicaba el respeto del sistema político cubano”. Como en  la historia de David contra Goliat, la isla caribeña  pudo doblegar una de las políticas de Estado más fuertes de Norteamérica, aunque todavía queda mucho para terminar de una vez por todas con el Bloqueo.

Estados Unidos desprecia a todos aquellos países que intentan ser independientes, pero premia a las naciones súbditas de sus políticas económicas internacionales, que traen como resultado el aumento de la pobreza y la dependencia. Sólo basta mirar las consecuencias del NAFTA en México: destrucción de la agricultura e industria, extranjerización de la economía, graves problemas ambientales, desempleo, etc. Por eso, Cuba será siempre la nación más odiada por la potencia imperial.

Hoy más que nunca América Latina está de pie para despedir a uno de sus líderes más grandes, junto a Juan Domingo Perón, Salvador Allende, Lázaro Cárdenas, Sandino, entre otros. La resistencia continúa.
Tenía 90 años. Gobernó durante casi medio siglo el país caribeño. La noticia fue confirmada por su hermano, Raúl Castro, a través de un mensaje televisado. La muerte se produjo anoche a las 22.29. El mundo conmovido por la muerte del revolucionario.

Su renuncia al poder tras casi cinco décadas, en febrero de 2008, se había transformado en un oscuro presagio: convaleciente tras una compleja operación intestinal que lo mantuvo en las sombras durante los últimos tiempos, a los 90 años murió anoche Fidel Castro, líder histórico de la Revolución cubana.

El deceso fue confirmado anoche por su hermano, desde La Habana, en un mensaje televisado. La noticia conmovió a la isla, que bajo el mando de Raúl Castro, hermano menor de Fidel, busca un alivio a su debilitada economía en medio de expectativas de apertura.

Jaqueado por una complicada convalecencia, Castro había renunciado al poder el 19 de febrero de 2008, luego de 49 años al frente de la Revolución. Su precario estado de salud lo obligó a cambiar sus habituales discursos -repletos de citas y sin límites de tiempo- por un anuncio en el diario oficial Granma. "No me despido de ustedes. Deseo sólo combatir como un soldado de las ideas", escribió.

Su alejamiento del Gobierno, sin embargo, había comenzado en julio de 2006, luego de una cirugía intestinal de urgencia. En esa oportunidad, La Habana calificó la medida como "temporaria". Sin embargo, complicaciones en la intervención, supuestamente por un problema en su aparato digestivo, desencadenaron una larga convalecencia y nuevas operaciones, que llevaron al líder cubano al borde de la muerte y motivaron una fuerte ola de especulaciones.

Fidel no volvió a ser visto en público. Su imagen luego apareció en fotos y videos difundidos por el gobierno. "No tiene la capacidad física necesaria para hablar en un acto", explicó escuetamente La Habana, en un reconocimiento implícito de la gravedad de su estado. Sus dardos, en simultáneo, abandonaron las movilizaciones masivas para buscar refugio en las columnas del diario Granma, donde buscó demostrar a sus adversarios que permanecía lúcido y al tanto de lo que sucedía en la isla y el mundo.

"Cuando enfermé gravemente la noche del 26 y la madrugada del 27 de julio de 2006, pensé que sería el final", contó Fidel en un de sus textos. A su polémica historia política todavía le faltaba una última jugada. Quizás por eso, mientras el invierno avanzaba sobre La Habana y contra lo que esperaban tanto partidarios como rivales, decidió esperar a la muerte -esa que lo buscó durante tantos años- alejado del poder.

Por Silvia Marcet 
Es cierto que el pensamiento occidental y en mayúscula medida el cine hollywoodense han remanido el desprecio hacia el fascismo con implacable insistencia. Tanto que parecen dulcificarse y hasta cobrar dramático romance otras formas de corrupción masivas de la historia. En estas obras, queda salteada la cuestión por medio del enfoque.

Como en la película El lector, Good recala en el nazismo de manera muy humana, diseccionando una sociedad a través del cristal de una vida. Y tal como la primera, nos deja un tremendo sabor amargo: Qué difícil es distinguir la frágil línea que separa lo bueno de lo malo. Allí radica su majestuosidad como pieza artística: nos deglute poco y nada. Y lo peor: nos deja empantanados entre la empatía hacia los atribulados protagonistas y límites éticos tan borrosos que son casi imperceptibles si no se cuenta con el diario del lunes. Si en El lector nos compadecíamos de la inercia obcecada de Hanna Schmitz, fruto de su extrema ignorancia y férrea educación, en Good nos mueve a la comprensión lo contrario: el protagonista es altamente ilustrado, sus decisiones son puramente lógicas y su refinamiento intelectual, de alto vuelo. Pero en el fondo ambos se dejan llevar por la seducción, el orgullo, la obediencia al discurso social dominante y la conveniencia personalísima. "No hacer olas" parece ser su norte todo el tiempo. Y aquí está tal vez el quid, la clave, el huevo de la serpiente.

El lector (Der Vorleser en alemán, literalmente "el que lee en voz alta") es una novela escrita por el profesor de leyes y juez alemán Bernhard Schlink. En 2008 el director Stephen Daldry dirigió la versión cinematográfica del libro. Good es una película del 31 de diciembre de 2008, dirigida por Vicente Amorin y cuyos actores principales fueron Viggo Mortensen, Jason Isaacs y Jodie Whittaker. Esta película está basada en el libro homónimo publicado en 1982 por Cecil Philip Taylor, dramaturgo escocés.

Good gira en torno a John Halder (Viggo Mortensen), un profesor de literatura en la Alemania de los años 30, que publica una novela de ficción en la que un hombre asesina a su esposa enferma, porque, según Halder, la ama.
Cuando un buen día es convocado a las oficinas del departamento de Propaganda y Censura, el profesor se imagina lo peor. Pero descubre que su obra, modesta y personal, ha gustado y mucho a los miembros más destacados del partido. Todo se vuelve aún más extraño cuando le comentan que el mismísimo Adolf Hitler ha leído la novela y dice haberle encantado. Tanto es así que quiere que Halder escriba un ensayo sobre el tema central de su obra, pues casa perfectamente con la idea que tienen en el partido sobre la muerte de personas enfermas. Le revelan que muchos familiares escriben cartas al Führer para poder acabar con la vida de sus parientes, cuando éstos ya no viven realmente.
Elpartido parece necesitar apoyo intelectual para legalizar la eutanasia y Halder (que no se imagina, o se quiere imaginar la verdad) ve una gran oportunidad para progresar, así que acepta el encargo. Sin embargo, antes de eso debe ingresar en el partido, algo a lo que se había negado hasta ahora, por estar en contra de sus decisiones más polémicas (quema de libros de autores franceses, por ejemplo).

Lo mejor de Good es que, lejos de quedarse en lo concreto de la Alemania nazi, extiende su reflexión al ser humano, a todos nosotros, a lo que decidimos cada día, desde lo nimio hasta lo más trascendente, pensando que es lo correcto. Muestra la frágil línea que separa lo bueno de lo malo, lo relativo que puede ser todo y lo fácil que es verse atrapado por una serie de acontecimientos de consecuencias dramáticas e irrevocables, así como hasta dónde podemos engañarnos para creer que hacemos lo correcto.

El Halder de Mortensen es un hombre que se plantea estar equivocado, pero no deja de seguir la (terrible) corriente, beneficiándose de los acontecimientos y desprendiéndose de sus creencias y su integridad iniciales, o acomodándolas de la mejor manera posible para mantener esa apariencia de bondad. El presencia lo que ocurre, tiene innumerables avisos, como los desesperados pedidos de su gran amigo judío (personaje difícilmente entrañable gracias a su posición acomodada, actitud elitista e intransigente) o el lento abandono a sus familiares más cercanos. Lo complejo es discernir porque todo tiene una justificación o una relativización. Pero en esta sociedad y en este momento, los sucesos pasan más rápido que en cualquier otra. Puede ser la Argentina del '76, Estados Unidos de Bush hijo o la Venezuela actual. Hay que estar a favor o en contra. Y eso que normalmente fluctúa durante años dentro nuestro, en coyunturas extremas cuesta, en cuestión de meses, la coherencia interna, luego el trabajo, las amistades, la familia, la tranquilidad, la salud, sin solución de continuidad hasta poner en vilo la vida misma. Lo cierto es que nuestro antihéroe, el bueno de Halder, no entiende la verdad y sus remordimientos no llegan a ser profundos. Hasta que ya es demasiado tarde.

Claro que antes ha intentado muchas veces volver a la inocencia purista con volantazos instintivos. Pero ha retrocedido espantado ante el peligro. Cuando realmente se juega el pellejo, queda poco por recuperar.
Todo esto, dentro de los sentimientos y acciones que son capaces de desplegar no psicópatas o asesinos, corruptos a gran escala, manipuladores o dictadores, sino simplemente un "buen" hombre o una "buena" mujer, Juan o Ana (la traducción de los nombres de los protagonistas de sendos libros-películas). Gente como uno en un día común. Un día tras otro y una decisión tras otra.

Mirá el avance de la película.

Jueves, 27 Febrero 2014 01:30

El duende flamenco

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Por Nadia Vera 
Paco de Lucía murió paradójicamente como es su música: un cúmulo de progresiones armónicas impensadas, inestables y repentinas. Fue un gran guitarrista por su técnica y musicalidad. Podía interpretar grandes pasajes de la manera más simple, inspirando las melodías más cantables posibles, envolviéndonos en un mundo flamenco conocido, por más que uno fuera ajeno el estilo.

Será el artista emblema de toda la cultura de la guitarra española y, sobre todo, padre de la fusión jazz flamenco.
El mundo artístico llora su pérdida, los músicos se atribuirán el dolor casi de manera visceral, acompañando desde todos los puntos del mundo a la familia. Respetando y difundiendo su gran música siempre vivirá en los oídos de todos. El gran Paco de Lucia y sus dedos mágicos habitan ahora ese territorio invisible y mágico de la música eterna.

Lunes, 24 Febrero 2014 15:56

El tanque mediático del imperio

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Por Guillermo Alamino 
Hace pocos días, el gobierno venezolano decidió quitarle el permiso a la cadena de noticias estadounidense CNN para transmitir desde ese país,  por incitar  la violencia y al golpismo. Las críticas del anti chavismo no se hicieron  esperar y lo calificaron como una “censura”, olvidando la peligrosidad del llamado “efecto CNN”  que tergiversa los hechos ocurridos en diversas naciones, para justificar las acciones planetarias ejecutadas por  Estados Unidos.

Justamente  la CNN ha sido el tanque mediático  del imperio, cuya función en las guerras del Golfo y la de Irak   fue fundamental para captar la opinión pública.  Así las acciones bélicas  eran televisadas en vivo y en directo, los grandes demonios del mundo estaban encarnados en Bin Laden y Sadam Hussein,  e Irak era el cuarto ejército del planeta después de Estados Unidos, la  URSS y el Reino Unido. Las fotografías de civiles  o soldados fallecidos eran ocultadas,  ya que podrían despertar la conciencia ciudadana tal  como sucedió con  la invasión a Vietnan,  repudiado por la sociedad mundial de entonces. La batalla ideológica debía ganarse manipulando las representaciones imaginarias del público  y, de este modo, la democracia no significaría mayor   participación popular en los asuntos públicos sino que, contrariamente,  mayores gastos en las carreras armamentísticas  e intervención en los  “países dictatoriales”,  con “el fin de proteger o instaurar la democracia” (que significa preservar  los intereses de los EEUU). Cabe destacar que prácticamente todas las dictaduras  genocidas de los 70 en Latinoamérica e incluso gobiernos establecidos por Golpes de Estados Parlamentario como  el que  aconteció  en  Paraguay en el año 2012,   han contado con el fervoroso apoyo de EEUU.

A través  de la  información continua  la CNN  transmite  los acontecimientos  en tiempo real,  logrando que el público pueda percibir las emociones  que  emana  la noticia . Thierry Meyssan, intelectual francés e integrante de la Red Voltaire, expresó que “en el modelo CNN, la información no es una herramienta de conocimiento, sino un espectáculo”.  A su vez otro artículo de la misma organización  afirma que este medio “es un instrumento de justificación de una política que se decide en la cúpula… En 1999, la CNN martillaba los slogans más increíbles de la administración Bush sobre el llamado cuarto ejército del mundo: el de Irak. Instalaba, a pedido del general Colin L. Powell, sus cámaras a bordo de los bombarderos de la US Air Force, mantenía un equipo en Bagdad para dar la impresión que los civiles no tenían nada que temer de los “bombardeos quirúrgicos”.

Las imágenes televisadas del bastión de ofensiva simbólica de los yanquis,  son manejadas y muchas veces  ni siquiera evidencian la fuente de sus noticias. Por ejemplo al poco tiempo que se había producido el ataque  a las Torres Gemelas, la CNN ya aseguraba que el  atentado había sido planificado por Bin Laden, sin comprobar esos datos.  El Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel considera que “los medios de comunicación corporativos y multinacionales como CNN, FOX y los de Europa, manipulan información y difunden propaganda de guerra en nombre de la paz, y odio en nombre de la libertad. Su negocio es demostrar que son fundamentales para poder destituir a cualquier presidente, y así recibir mejores pagos del Departamento de Estado Norteamericano. Pero los latinoamericanos ya sabemos que son un actor político más, que defienden los intereses privados y de las  grandes potencias, con juegos de mentiras  que provocan la suspensión de las conciencias”. Los intereses que movilizan al golpismo en Venezuela son las de las transnacionales del petróleo y las necesidades de EEUU de tener este recurso natural bajo su control.

Los grandes conglomerados informativos  responden a las estructura que lo sustenta, así como en la actualidad tanto Clarín como  los grupos comunicacionales K  son sostenidos por la banca financieras y los pooles de siembra, justificando el saqueo  y la fuga de capitales generada por la deuda odiosa. El coloniaje no se ajusta en las falacias, si lo hace financieramente con el pueblo.

Así cuando los países hegemónicos rechazan o imponen barreras  a nuestra América, es contemplado como algo natural y  consentido por el mundo entero( ya sea a través del desprecio a los inmigrantes hispanoamericanos o los muros levantados por EEUU en las frontera con México), mientras que  si un país sudamericano o en vías de desarrollo  limita el acceso del imperio con el propósito de resguradar su autonomía, es demonizado y  visto como una dictadura porque, según los liberales,  “la democracia es seguir las ordenes del imperialismo”.  En fin, el pensamiento colonial no puede imaginar que un estado Latinoamericano tome decisiones independientes, sin la aprobación y las ataduras de los países centrales.

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