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Jueves, 07 Diciembre 2017 16:44

Tucumán: Inician el proceso canónico para beatificar a fray Mamerto Esquiú

Por El País Diario

El proceso comenzó en Tucumán en donde se estudiará un caso de curación que parece inexplicable.

 

El proceso canónico que puede conducir a la beatificación de fray Mamerto Esquiú se puso en marcha en Tucumán donde un tribunal eclesiástico encabezado por el arzobispo local, Carlos Sánchez, estudiará una curación inexplicable para la ciencia ocurrida en la provincia.

Esa curación que aparece como milagrosa -requisito para la beatificación- se mantuvo en secreto varios años para no despertar expectativas, pero tras obtener las pruebas médicas se determinó que podía ser incorporado a la causa de beatificación.

La Iglesia de Tucumán nombró y tomó juramento hoy al tribunal que estudiará el caso y determinará si se trató de un milagro.

Forman parte del tribunal el arzobispo Sánchez; el padre Marcelo Lorca Albornoz, rector del Seminario Mayor y delegado episcopal; fray Oreste Mateo Krupsky, promotor de Justicia, y Guillermo Recúpero, profesor de Infectología de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Tucumán, como perito médico.

También fueron designados el sacerdote Julio Javier Suárez y Aldo Fabián Sánchez, como notarios, en tanto que el vicepostulador de la causa es el franciscano fray Marcelo Méndez.

El tribunal eclesiástico deberá certificar si en Tucumán ocurrió un milagro por intercesión del religioso catamarqueño y, una vez que finalice su labor, enviará las conclusiones para el análisis en el Vaticano, previo a la decisión final del Papa.

A Esquiú se le atribuye la curación de una persona de manera extraordinaria, es decir, sin explicación científica, y de ser aprobado por el pontífice será declarado beato, ya que para ser considerado santo es necesario la confirmación de otro milagro.

Este es el tercero caso que se produce en Tucumán, después del intercedido por la venerable madre Camila Rolón, fundadora de las Hermanas Josefinas, el año pasado; y del que llevó a la beatificación de la madre Catalina de María Rodríguez, fundadora de las Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús.

"El hecho de que este sea el tercer milagro ocurrido en Tucumán habla de la fe de nuestro pueblo", remarcó el arzobispo Sánchez, quien destacó que "los tucumanos no dudan en recurrir al Señor en los momentos de desesperación".

Fray Mamerto Esquiú, hijo de humildes labradores, nació en Piedra Blanca, Catamarca, el 11 de mayo de 1826.

Fue obispo de Córdoba; diputado por su provincia y participó en el congreso que elaboró la Carta Magna nacional, que defendió con un encendido discurso cuando diferencias que parecían insalvables amenazaban con hacerlo fracasar, por lo que es reconocido como "el relator de la Constitución",.

Esquiú murió el 10 de enero de 1883 en la localidad catamarqueña de El Suncho y sus restos descansan en la catedral de Córdoba, a excepción de su corazón que, incorrupto, estaba guardado en una urna en el convento franciscano de Catamarca.

Pero esa reliquia, que ya habían sustraído en 1990, está perdida desde enero de 2008, cuando un joven lo robó y lo tiró a un cesto de residuos de la ciudad, según declaró cuando lo detuvieron.

Fuente: Diario Panorama