Viernes, 20 Julio 2018
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Nacionales

Por Roberto Ferraris 
(desde Inglaterra) 
Recurrentemente dos o tres veces al año el tema de Malvinas por un motivo u otro vuelve a las primeras planas en el los medios ingleses.

Esta vez la noticia viene de la mano con una de las muchas polémicas creadas por el programa de TV más vistos globalmente, Top Gear. En el 2013 este ciclo semanal de autos recibió el Guinness por llegar a una audiencia en 212 territorios. En este caso se planificaba filmar en la Patagonia y como de costumbre se llevaría a cabo una gira por la zona haciendo un “test drive” de tres modelos de vehículos diferentes haciendo un show cargado de humor con las comparaciones y experiencias. El único problema resulto ser que la matrícula inglesa de la Porche (H982 FLK) parece hacer mención al conflicto de Malvinas (1982 Falkland) por lo que en algún modo mete el dedo en la llaga.

Jeremy Clarkson, el conductor del programa (y de uno de los vehículos) es conocido por sus frases polémicas y políticamente incorrectas.  Recuerdo que hace un tiempo dijo que pensaba que los sindicalistas deberían ser fusilados frentes a sus familias. Aunque el tono era irónico la frase sirvió a crear conflicto y  llevarlo en primera línea como personaje mediático. Por este motivo no me extrañaría que la acción haya sido deliberada y que seguramente haya conseguido lo que buscaba. Tres autos deportivos de los 80 valen mucho menos de la publicidad gratis que conseguirán con la polémica.

En general todos los medios locales, incluida la BBC, señalan que aparentemente fue solo una desafortunada coincidencia pero sirven la noticia junto a las numerosas ocasiones en que Clarkson ha creado conflictos incluido un incidente diplomático con México.

Aparentemente el contingente de Top Gear está de regreso en casa y el programa patagónico no se llevará a cabo. Si las cosas hubieran sido menos desafortunadas hubiera sido más a beneficio de la difusión del  turismo internacional en Argentina que a aumentar la popularidad del show, pero bueno... eso no pudo ser.
El accidente protagonizado por el ex bailarín ocurrió en la ruta Interbalnearia. Fue trasladado a un hospital. El bailarín argentino y actual director del Ballet Nacional del Sodre de Uruguay, Julio Bocca, sufrió heridas leves cuando ayer su automóvil volcó a unos 60 kilómetros de la ciudad de Montevideo.

El vehículo quedó prácticamente destruido por la fuerza del impacto, que fue de tal magnitud que el motor se desprendió del chasis y quedó en la mitad de la ruta.

Según explicó al diario uruguayo El Observador el responsable de Relaciones Públicas de la Policía Caminera, Daniel Segovia, a las 16.50 de ayer, el auto que conducía Bocca se despistó y volcó sobre en la entrada del balneario San Luis.

Según Segovia, Bocca sólo sufrió "traumatismos leves" y fue trasladado al Hospital Británico de Montevideo, donde se lo sometió a un chequeo general. El accidente ocurrió, según medios uruguayos, en la ruta Interbalnearia, a la altura del kilómetro 61 y medio, sobre el puente del arroyo El Bagre.

"Bocca venía conduciendo y por razones que se intentan determinar, el auto se salió de la ruta y volcó en el lugar. Le hicimos un estudio de espirometría y dio cero. Él estaba bien, se pudo conversar con el artista", dijo Segovia a El Observador.

En el momento en que ocurrió el accidente, Bocca estaba solo. Según Subrayado, otro medio uruguayo, el ex bailarín argentino fue identificado por los pasajeros de un ómnibus que pasó por el lugar del siniestro.

"Al haber un vuelco y lesiones, siempre se recomienda por parte del primer médico que toma intervención en el accidente trasladar a la persona a un centro de salud para hacerle estudios pormenorizados, como placas. Pero podemos afirmar que Bocca se encuentra bien, sólo sufrió lesiones leves", afirmó un vocero de la Policía Caminera consultado por medios uruguayos.

Los ocupantes de los vehículos que circulaban detrás del auto de Bocca llegaron a tomar fotografías del momento exacto del despiste y del vuelco. "Por suerte el artista está bien, más allá de los traumatismos leves que sufrió", dijeron fuentes policiales..
Habló sobre el discurso de Máximo Kirchner. Dijo que si quiere darle continuidad al kirchnerismo que se presente a presidente ya que tiene la misma edad que Mantequita Massa. El brillante periodista, ex militante de La Cámpora y ahora crítico al Gobierno nacional, estuvo en "Palabras + Palabras -", programa de TN que conducen Ernesto Tenembaum y Marcelo Zlotogwiazda. Allí compartió mesa con José Cornejo, Gerardo "Tato" Young y José Natanson. Mirá el video.


Martes, 09 Septiembre 2014 13:00

La arrogancia de Recalde y Víctor Hugo

Por
Por Lucas Carrasco 
El comentarista de fútbol Víctor Hugo Morales, dice que "en las villas se vive bien, la gente elige vivir ahí". La pluralidad de voces viene medio pelotuda. Se comió medio Ministerio de Adulación, se enriqueció a costa del servilismo para derrapar así, sin dignidad. Escuchá el audio Víctor Hugo.

El multimillonario empleado público Mariano Recalde, dice que Aerolíneas Argentinas es inviable si los trabajadores no aceptan una quita salarial igual a la practicada por Patricia Bullrrich.


Postales de la arrogancia, algo estúpida, de dos millonarios bastante representativos de esta mersa del lumpenburguesariado que ha usufructuado en beneficio propio el estado, fracasando ostensiblemente en los objetivos que se fijaron pero sin por eso bajar un cambio una prepotencia de clase que da un poco de vergüenza ajena.

Amantes de los complots tan paranoicos como bolaceros, chupamedias estrellas que explotaron hasta el colmo el negocio del país dividido, ahora que se enfrentan sin mediaciones a la ruptura de la ficción con la que se autoadularon tanto tiempo, reaccionan como señoras gordas de Recoleta.

Tras patinarse el presupuesto público en extravagancias de dudosa legalidad, ahora que tienen que rendir cuentas, se les patina la lengua y dejan ver un costado reaccionario que hasta a Berni le daría timidez.

Protagonistas de una revolución inmobiliaria que escrituraron a su nombre, raza y religión; gustaban darse un toque de heroísmo que a todas luces les quedaba moralmente grande. Ahora, esta vanguardia autoproclamada del pueblo, ante la ostensible indiferencia popular, deciden que no fracasaron a un costo carísimo, sino que es hora de cambiar de pueblo. Unos genios.

Lástima que se muestren tan imbéciles, tan poco astutos a la hora de devolver un mínimo de eficacia a la hora de explicar por qué bolacearon una épica de cartón que la cobraron como si fuera de porcelana.
Esa arrogancia les queda floja. Son solamente dos boludos. Pero el truco estaba en que no se note.
Viernes, 05 Septiembre 2014 20:08

Habitación Cerati

Por
Texto: E. Simón
Ilustración: Nico Suarez 
 No sé si lo soñé o me ocurrió. Estoy cuidando a Gustavo Cerati en la habitación 35 de la Clínica ALCLA. Está internado hace más de tres años. No se despierta. Los médicos han hecho lo posible pero no pasa nada. O no quiere, o no puede.

No sé cómo llegué hasta aquí. Tal vez caminaba por calle Vuelta de Obligado y de pronto vi la clínica. Entro. Avanzo por los pasillos y descubro que hay una puerta entreabierta. Me asomo y lo veo a Gustavo. Entubado, quieto, ayudado a vivir por máquinas extrañas. Le hablo pero no me responde. Está ido. Si dijera que está dormido sería caer en un eufemismo fútil. Entonces sencillamente sucede: Gustavo se despierta y me dice: Ya no voy a volver, seguí vos. Desde ahora, en Argentina, el rock and roll sos vos. Y cierra los ojos de nuevo. Alguien entra y me pregunta qué hago acá. Lo estoy cuidando, digo. Pero no me escucha. Me saca. Salgo de la habitación 35. Camino por el pasillo. Llego a la puerta de entrada y estoy de nuevo en la calle Vuelta de Obligado. Sigo derecho. Una, dos, tres cuadras, estoy en avenida Congreso. Voy a formar una banda de rock, me digo. Me convenzo de que sí. Y voy a tocar las canciones de Cerati. En cada recital voy a tocar dos o tres. Es tarde. El sueño ha terminado. Ahora camino por una calle cualquiera de Buenos Aires. Encuentro un barcito de mala muerte. Entro. Pido una cerveza y me siento a escuchar a la banda que está tocando. Delante de mí hay tres pibes. Hablan a los gritos, casi no dejan escuchar. Está sonando Amor amarillo. En un momento pierdo la paciencia y les digo que paren un poco. Se ríen y se vuelven a divertir entre ellos. Me paro, me acerco a la mesa de los chicos y les grito: ¡Silencio idiotas, están tocando una de Cerati!
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