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Martes, 17 Abril 2018 20:16

El ocaso de una Corte de Justicia gris, acomodaticia y complaciente

Por Ernesto Simón
El ocaso de una Corte de Justicia gris, acomodaticia y complaciente Foto: Diario La Ventana

La historia de una Corte que permaneció en el poder durante 20 años, dejando a San Juan al borde de la desidia judicial y el abandono imperdonable.

Escribir sobre una Corte de Justicia que se desdibuja lenta y agónicamente, es casi como escribir una historia de zombies que, al final de la trama, tendrán su fabulosa jubilación y una vida apacible. Parece ficción pero no lo es. Una vez más, la realidad supera a la ficción en el pago criollo. Borges definiría este relato con una síntesis conmovedora: "Pero, che".

La histórica Corte de Justicia que padece San Juan desde hace décadas estuvo compuesta por Adolfo Caballero, Juan Carlos Caballero Vidal, Carlos Balaguer, Humberto Medina Palá y Abel Soria Vega.

Decir que la obsecuencia con el poder de turno fue la principal característica de esta Corte, es caer en un eufemismo imperdonable.

Apuntar que casi todos engancharon a familiares y amigos en el Poder Judicial sin que rindan concurso y con el aditamento de generosos y casi obscenos emolumentos, es explicar la tragedia de un Estado bobo y una Casta Judicial rastrera y ducha.

Entender el entramado de mutuos favores entre los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, es meterse de lleno con la obra de Shakespeare, cuyo poder de síntesis es un imposible que sería vano intentar acotar en un artículo rudimentario como este. 

Acaso nadie en San Juan esté dispuesto a expresarlo con todas las letras. Pero bástenos caminar los pasillos de Tibunales y hablar con abogados de toda laya, frecuentar los cafés situados frente al edificio que alberga la Justicia o hablar con el ciudadano de a pie, casi siempre sometido a las injusticias más cruentas y humillantes. Es entonces, luego de atravesar este enmarañado recorrido, que se podrá comprobar que la Corte de Justicia de San Juan no cumplió con su rol durante más de 20 años. Un tiempo imperdonable en el que para muchos la vida fue un trago amargo y un castigo tormentoso.

El sistema judicial de la provincia cayó en el más menesteroso de los abandonos. La Constitución y las leyes fueron doblegadas por oscuros personajes poderosos que nada tenían que ver con la democracia.

Aumentaron los delitos de manera exponencial y algunos juzgados colapsaron por la cantidad de expedientes acumulados y causas sin resolver. Como si esto fuera poco, también hubo malos tratos a empleados en algunos juzgados y hasta denuncias por acoso laboral y acoso sexual, algo inaceptable en una institución que fue creada para impartir Justicia.

Esta calamidad lamentable a la que algunos llaman Corte de Justicia, empieza a renovarse. Entran los nuevos cortistas, salen los viejos. Los nuevos no garantizan bondad, ni ecuanimidad, ni equidad. Es un error pensar que todo lo nuevo funciona bien. Los ciudadanos deberemos esperar unos 20 años más para saber cómo actuará la nueva Corte, a la que ahora le faltan dos miembros tras las renuncias producidas en los últimos 2 años.

 

Una cadena de renuncias

El primero en apartarse fue Carlos Balaguer, quien decidió pedir su jubilación el 1 de febrero de 2016. Tras su salida, fue reemplazado por Guillermo De Sanctis en diciembre de ese mismo año. De Sanctis es un conocido militante del peronismo vernáculo, varias veces candidato y exdiputado nacional. 

El segundo en salir de la Corte fue Juan Carlos Caballero Vidal, quien en noviembre de 2017 presentó su renuncia para evitar un juicio político que había pedido el Juez federal Leopoldo Rago Gallo. La idea era quitarle los fueros y poder enjuiciarlo por su presunta vinculación en delitos de lesa humanidad tras su desempeño como magistrado de primera instancia durante la sangrienta dictadura cívico militar que conmovió al país entre los años 1976 y 1983.

El tercero de la lista en irse de la Corte fue Adolfo Caballero, un paisano costumbrista, cuyo mérito fundamental ha sido destacarse en la Federación Gaucha argentina. Renunció el 12 de abril de 2018. El gaucho se acogió a una jubilación con el 82% móvil, al igual que sus pares. De raigambre bloquista, llegó a la Corte luego de fracasar como candidato a vicegobernador. Si bien la gente no lo votó, la Casta Política le dio la oportunidad de ser Juez de la Corte y así encaramarse en la deseada Casta Judicial.

Es preciso señalar que en poco más de dos años, la Corte de Justicia renovará a 3 de sus 5 miembros, un recambio que hacía falta y que debió concretarse hace 10 años.

 

¿Cuánto gana un miembro de la Corte?

Hay dos vacantes para integrar la Corte, ambas generadas hace poco, tras la renuncia de Adolfo Caballero y de Juan Carlos Caballero Vidal. Los abogados locales hacen cola para ganar ese puesto. No es para menos, estamos hablando de un cargo vitalicio, donde nada ni nadie podrá poner en riesgo la estabilidad en el Estado. El cargo de miembro de la Corte de Justicia está muy bien rentado: 170.000 pesos mensuales.


Falta que se vayan dos más

Las dos cortistas que permanecen en sus lugares son Humberto Medina Palá y Abel Soria Vega. Ambos estarían preparando su salida a través de una jubilación inminente. Sería entre este año y el que viene. No mucho más.

 

Epilogo a foja cero

Mientras la Corte no recupere su rumbo y se dedique a impartir Justicia, agilizar el sistema, informatizar las causas, transparentar la selección de jueces y promover el ingreso del personal al Poder Judicial mediante concurso y no por portación de apellido, estamos verdaderamente fregados.

Sin una democracia diáfana, donde la división de poderes esté bien delimitada, estamos en problemas. 

Así nos va.