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Miércoles, 13 Junio 2018 14:33

Histórico: la Cámara de Diputados debate la ley de aborto en Argentina

Por El País Diario

Todavía se desconoce la postura de 13 legisladores indecisos. La votación será ajustada y será definida por quienes opten a última hora. Sesión maratónica hasta el jueves.

Por primera vez luego de siete intentos fallidos, la Cámara de Diputados trata en el recinto el proyecto de aborto legal, seguro y gratuito que contempla la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14. El tema divide a todos los bloques y todavía hay 13 legisladores indecisos, que tendrán un rol clave al definir si la iniciativa pasa al Senado o fracasa.

Más de 100 diputados argumentan sus posiciones a favor y en contra. Los últimos datos exponían que 121 votarían por legalizar el aborto, mientras que 122 se opondrían a la iniciativa. Se prevé una sesión maratónica que durará alrededor de 20 horas y que terminaría la mañana del jueves.

l presidente del bloque del PRO, Nicolás Massot, dio un encendido discurso en contra del aborto y cuestionó: “No venimos a discutir sobre despenalización, este proyecto es una legalización irrestricta”. También, desmintió que se trate de un debate sobre salud pública porque los ministros del área no tienen esa preocupación.

Massot se quejó de las voces que defienden la interrupción voluntaria del embarazo bajo el argumento de que es un hecho que pasa en la vida cotidiana. “Si el argumento trasversal va a ser esto ocurre igual, deroguemos el Código Penal y el último que apague al luz”, dijo. “¿Qué es esto de qué ocurre igual? ¿Qué pasa con todo lo que ocurre igual? Hablo desde la juventud que cree en la política para poder cambiar la realidad, no para reflejar lo que ya ocurre y que es un fracaso de la política”.

El legislador manifestó que legalizar el aborto implicaría "que el Estado renuncie a su deber y que el camino fácil sea que no se note, eliminar al otro”. Y sostuvo que al votar por el "no" sabe que no está salvado las dos vidas, pero sí obliga al Estado a “hacer lo imposible” por salvarlas. Por último, opinó que avalar la iniciativa sería "renunciar al derecho tutelado a la vida y otorgar un nuevo derecho a decidir sobre la vida de terceros”.

La oficiailsta Gabriela Burgos abrió su discurso con un "palo" al kirchnerismo, al criticar a los que "durante muchos años no quisieron tratar" la legalización del aborto. La diputada justificó además su voto en contra y manifestó: "Soy mujer, defendí los derechos de las mujeres, pero no considero que voy a hacer más mujer por prohibirle la vida a alguien. En eso no acompaño".

La diputada del interbloque Cambiemos, Carmen Polledo, fue una de las coordinadoras de las exposiciones en comisión y la primera en pronunciarse en contra del proyecto. "Hay vida desde el momento de la concepción. El embrión no es un órgano de la madre", manifestó en su exposición. Y se quejó de que "en pleno siglo XXI el conocimiento científico es tomado como algo opinable, donde quienes defienden el derecho a la vida por nacer vendrían a ser los rancios conservadores y quienes pretenden eliminar una vida transforman una discapacidad, por ejemplo, en un motivo válido para descartar una vida en nombre de la modernidad".

Polledo negó que la discusión por el aborto legal esté basada en ampliar los derechos de las mujeres y pidió tener cuidado de "violentar los derechos de otros en nombre de la libertad". "Disponer de nuestro cuerpo no puede implicar el daño al cuerpo de otros. El niño que crece en nuestro vientre tiene derecho a expresarse, pero si no le damos vida no lo puede hacer", agregó.

Por último, señaló que la mayoría de las mujeres que se someten a abortos clandestinos sufren acoso psicológico de su entorno social para tomar esa decisión y después son víctimas las consecuencias de abortar. Así, insistió en que la legalización "no es el único camino" para atender la mortalidad materna y pidió redoblar los esfuerzos para fortalecer la educación sexual.

El diputado de Cambiemos que moderó las exposiciones de médicos, abogados, especialistas y testimonios sobre la interrupción voluntaria del embarazo en el plenario de comisiones fue el primero en hablar en el recinto. Daniel Lipovetzky manifestó que los miles de abortos clandestinos que se hacen por año son un problema que hay que resolver y remarcó la importancia de que se promulgue la ley.

"Tres ministros de Salud de dos gobiernos distintos coincidieron en que la legalización de aborto mejora la calidad de vida de las mujeres. No hay ninguna duda de hacia donde tiene que estar nuestro voto", señaló

Por otro lado, el oficialista consideró que la iniciativa "de ninguna manera es inconstitucional" porque "no hay ningún artículo" que prohíba la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo. Así, desmintió que el proyecto viole los tratados internacionales de derechos humanos. "La propia Corte Interamericana de los Derechos Humanos expresó que el embrión no puede ser considerado persona en el art. 4° del Pacto de San José de Costa Rica", agregó.

Vestido con una corbata verde, Lipovetzky afirmó que "nadie legisla por la muerte, todos legislamos por la vida" y le retrucó a los opositores de la iniciativa: "No se trata de salvar las dos vidas, se trata de salvar miles de vidas. Esa es la responsabilidad que tenemos como diputados y no podemos seguir eludiendo. Hoy tenemos una oportunidad histórica de decir nunca más a la muerte por un aborto clandestino”.

Pañuelos, bufandas y abrigos verdes en el bloque kirchnerista de la Cámara de Diputados: en 12 años de gestión de los Kirchner, nunca una propuesta para despenalizar el aborto llegó al recinto. Macri propuso abrir la discusión en la apertura de sesiones de este año.

De Mendiguren se pronunció a favor. El diputado del Frente Renovador, que hasta último momento figuraba en la lista de indecisos, confirmó que apoyará la iniciativa. Consideró que el aborto "es un problema de salud pública" y pidió "que el Congreso diga que hay una esperanza para poder contener a las mujeres".

Lipovetzky: "Es un avance poder despenalizar el aborto". El diputado de Cambiemos que moderó las discusiones sobre la iniciativa dijo al llegar al Congreso que "es un avance poder despenalizar el aborto" y consideró que "es lógico" que los legisladores reciban presiones. También, recordó que se necesita una mayoría simple (la mitad más uno de los presentes) para que el proyecto pase al Senado y pronosticó: "Es probable que tengamos media sanción".

El jefe del interbloque Cambiemos, Mario Negri, denunció presiones a minutos de que empiece la sesión. Según publicó en su cuenta de Twitter, viralizaron su número de celular y recibió mensajes en los que le exigían que votara en contra.

La Organización de las Naciones Unidas felicitó al Gobierno por el tratamiento del aborto legal y pidió a través de una carta que se apruebe el proyecto.

Las claves del proyecto
La iniciativa garantiza el derecho de acceder a la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14, inclusive, de gestación. Fuera de este plazo hay tres excepciones: si fue producto de una violación, si está en riesgo la vida de la madre o su salud y si se diagnosticara la inviabilidad de vida extrauterina del feto.

Con respecto a las chicas menores de 16 años, la interrupción voluntaria del embarazo se debe realizar con su consentimiento informado y conforme a lo dispuesto en el artículo 26 del Código Civil y Comercial. "En particular, debe respetarse el interés superior del/a niño/a o adolescente y su derecho a ser oído", explica el proyecto.

Mientras tanto, según detalla, la mujer tiene derecho a acceder a la práctica en un plazo máximo de cinco días de corrido desde su requerimiento. Tanto antes como después de la interrupción de su embarazo, el centro médico debe contenerla a través de consejerías. De acuerdo con la iniciativa, "los directivos de los establecimientos de salud deben garantizar la práctica sin ninguna autorización judicial previa". Y no podrán imponer requisitos de ningún tipo que "dificulten el acceso a las prestaciones vinculadas con la interrupción".

También se establece la objeción de conciencia para los médicos. Esto quiere decir que el profesional solo puede eximirse tras manifestar su objeción previamente, de manera individual y por escrito, y tras comunicárselo a la autoridad del establecimiento en donde trabaja. Cada centro debe llevar un registro de los médicos objetores. La ley prohíbe la objeción de conciencia institucional y/o de ideario.