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Miércoles, 12 Septiembre 2018 14:44

Amigos: el Juez Pablo Flores se inhibió en la causa del sacerdote acusado de abuso

Por Ernesto Simón
El exarzobispo de San Juan, Alfonso Delgado, junto al supuesto abusador Walter Bustos. Al costado, el amigo del cura, Pablo Flores. El exarzobispo de San Juan, Alfonso Delgado, junto al supuesto abusador Walter Bustos. Al costado, el amigo del cura, Pablo Flores.

Tras reintegrarse como titular del Segundo Juzgado de Instrucción, luego de una sanción por moroso, el Juez Flores se apartó de la causa del cura Bustos, acusado de abuso sexual.

El magistrado argumentó "amistad" con el sacerdote investigado y el caso pasó al Tercer Juzgado de Instrucción a cargo del Juez Guillermo Adárvez.

Es preciso recordar que el curita Walter Bustos pertenece a la Iglesia católica, tiene 40 años y trabajaba en Angaco. La víctima abusada tiene 14 años pero se presume que fue vejada por el eclesiástico desde que tenía 9.

La espantosa situación provocada por el cura se descubrió por una actitud del menor. Sus padres advirtieron algo inusual con otro chico y rápidamente el asunto derivó en una espontánea confesión del adolescente acerca de los presuntos abusos sexuales que sufría a manos de su propio tío, el sacerdote. El chico confesó que sufría abusos desde que tenía 9 años.

El caso tomó dimensiones escandalosas cuando el padre del menor, que hoy tiene 14 años, decidió denunciar el hecho para su investigación judicial en el Anivi (Centro Integral para el Abordaje de Menores). Fue ahí donde se supo que el principal sospechoso es un sacerdote católico, de 40 años, que trabajaba en el distrito de Angaco, un departamento situado a pocos kilómetros de la ciudad de San Juan.

La investigación comenzó en el Segundo Juzgado de Instrucción, del controvertido Juez Pablo Slow Flores, quien decidió en la mañana del miércoles inhibirse de seguir investigando la causa contra el sacerdote Walter Bustos, la cual empezó a ser tramitada en el Segundo Juzgado de Instrucción luego de la denuncia por abuso sexual realizada por el padre de un menor de edad que es sobrino materno del religioso.

La investigación se originó en momentos que el Juez Pablo Slow Flores estaba suspendido por la Corte de Justicia. Como este miércoles el magistrado se reintegró como titular de su juzgado, inmediatamente decidió apartarse de esa investigación argumentando amistad con el cura sospechado de abuso sexual.

El Juez Flores citó el artículo 71, incisos 11 y 13, del Código Procesal Penal de San Juan, argumentando “amistad” con el padre Bustos.

Dice el artículo 71: “El Juez deberá inhibirse de conocer en la causa cuando exista uno de los siguientes motivos:”.

Dice el inciso 11: “Si tuviere amistad íntima o enemistad manifiesta con alguno de los interesados”.

Dice el inciso 13: “Si mediare violencia moral u otras circunstancias que, por su gravedad, afectaren su imparcialidad”.

Tal como está previsto legalmente, la causa ahora pasó al juzgado que sigue en nominación, el Tercero de Instrucción, a cargo del Juez Guillermo Adárvez.

Antecedentes de un juez moroso

Pablo Flores, que por desgracia es juez en la provincia de San Juan, tiene en sus manos la causa por sobreprecios de la aseguradora que Gioja contrató cuando era gobernador. Es también quien dejó prescribir hace años otra denuncia por abuso sexual que pesaba contra el ginecólogo Carlos Martínez, ahora acusado nuevamente por más acosos.

Todos los medios nacionales tomaron la denuncia de El País Diario en la causa de sobreprecios con la ART que contrató el Estado durante el Gobierno de Gioja. Lamentablemente la denuncia duerme en el juzgado de Pablo Flores.

En la denuncia contra Gioja, se habla de una cifra de 3.500 millones de pesos de sobreprecios. Sin embargo Pablo Flores nunca citó al exgobernador y tiene el expediente planchadito, como la bandera de Luca Prodan.

Pablo Flores es el titular del Juzgado de Instrucción N° 2. En su despacho tuvo una causa por abuso sexual que se le venció. Él ni siquiera sabía que se le había escapado la tortuga. Su obsolencia es dañina porque al precio de su ineptitud lo paga la sociedad.

Tras conocerse el caso del ginecólogo denunciado, se desató un escándalo. Al magistrado Pablo Flores se le venció un expediente contra el mismo abusador y dejó desamparada a una presunta víctima hace años. Es un caso paradigmático de desidia judicial y de abandono al ciudadano común por parte de la Justicia local.

El ginecólogo denunciado en los últimos días por múltiples abusos sexuales en Jáchal, ya tenía un procesamiento en su contra por un hecho similar que sucedió hace años. Una mujer lo había denunciado en 2006 por presuntos manoseos cuando éste la atendió en el hospital de Sarmiento.

Según la Corte de Justicia, el ginecólogo Martínez fue procesado por abuso sexual simple en el 2013. La resolución fue apelada y en 2014, la Cámara Penal no lo admitió y regresó la causa al Segundo Juzgado de Flores. Desde entonces se encajonó y, lo que era obvio, prescribió. El magistrado había dicho que el expediente estaba en la Sala I de la Cámara Penal pero luego se descubrió que en realidad la causa había vuelto de segunda instancia y se encontraba en su juzgado.

Asimismo, el Juez Pablo Flores cuenta en su derrotero con otros antecedentes de morosidad obscena. Tal el caso de la resolución dictada en abril del 2014, la cual otorgó la libertad a Agustín Sebastián Laciar, un sujeto acusado de violar a una adolescente de 13 años en 2011. El argumento del inefable Flores fue que, si bien él tenía procesado a Laciar, correspondía otorgarle la excarcelación en razón de que había permanecido más de 2 años preso sin sentencia.

Otro caso inexplicable fue el ocurrido en junio de 2014. El magistrado en cuestión se vio envuelto en un episodio donde por error administrativo de su juzgado, dieron la libertad a un homicida. Se traspapelaron las causas o se confundieron. Fue entonces que el 5 de junio del 2014, a través de un oficio firmado por el Juez Flores, dejaron en libertad a Sebastián Conejo Lucero, el principal acusado por asalto y asesinato del carnicero Rodolfo Omar Jofré, ocurrido en Rawson el 31 de abril de ese año. La equivocación vino en razón de que el propio juzgado, que también tenía al sujeto como imputado en otra causa por robo, le dictó la falta de mérito y ordenó la libertad.