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Sábado, 29 Diciembre 2018 09:55

Economía 2018: el año en que pasó de todo

Por El País Diario

Muchas cosas pasaron en la Economía argentina durante este año que termina. En esta nota los hechos más destacados que marcaron a los argentinos para siempre.

Dólar: el año de las corridas cambiarias

Parece lejano pero el dólar comenzó este año valiendo poco menos de $20. En el medio llego a venderse a $43 en la corrida de agosto y hoy está cercano a los $40. Una devaluación de cerca del 100%.

Este año sufrimos corridas desde los primeros días de mayo. Se calmó el mercado cambiario por unas pocas semanas después del primer acuerdo con el Fondo Monetario Internacional en junio para volver a dispararse en agosto.

Las corridas se llevaron puestos dos presidentes del Banco Central y a partir de la gestión Sandleris hubo un viraje en la política monetaria que mantiene el dólar, por ahora y con una tasa de interés de referencia de casi el 60%, por debajo de los $40.

Riesgo País: 3° puesto en economías más riesgosas

El riesgo país llegó a los 832 puntos para la Argentina, quedando tercera en el puesto de economías más riesgosas. Abajo de Venezuela y Zambia. El aumento es mayor al 130% si comparamos con el cierre de 2017.

El EMBI (el Indicador de Bonos de Mercados Emergentes) es calculado por JP Morgan y es el principal indicador de riesgo país. Mide la diferencia de tasa de interés que pagan los bonos de los países emergentes y los Bonos del Tesoro de Estados Unidos, que se consideran los más seguros.

Se considera que muestra la confianza que se tiene a la economía de un país y establece que interés se va a cobrar para darle un préstamo al mismo.

Entonces, a pesar de la aparente paz cambiaria seguimos siendo inciertos para los mercados externos ¿Por qué? Porque el país tiene los fondos asegurados para cumplir sus compromisos en 2019. Después de eso reina la incertidumbre y los mercados lo saben.

De vuelta al Fondo

En mayo, tras la primera corrida cambiaria, en un mensaje grabado de pocos minutos, Macri anunció que había empezado las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional. Algo no menor en un país donde el FMI aparece como el fantasma de la crisis del 2001.

El 20 de junio el directorio del FMI aprobó el acuerdo stand by de US$ 50.000 millones con la Argentina.

Sin embargo, el préstamo más grande firmado por el organismo internacional no alcanzó para esclarecer las dudas. Tras la nueva corrida cambiaria de agosto hubo una renegociación que llevó al acuerdo a un total de 57 mil millones de dólares, arremetió contra Caputo como presidente del Central y trajo el Presupuesto 2019 a la mesa.

Fuga de capitales

La fuga de capitales, o formación de activos externos como se denomina oficialmente, cuantifica la cantidad de divisas que se sacan del circuito financiero nacional.

En 2018 la fuga de capitales será la más alta en la gestión Cambiemos, llegando a los U$S 26.367 (sin contar el último mes del año). Casi la mitad de los fondos prestados por el FMI.

Política Monetaria: del gradualismo al shock

Para esto tenemos que irnos al 28 de diciembre o 28D del 2017, cuando Peña, Sturzenegger y Dujovne anunciaron modificaciones en las metas de inflación.

Esto generó incertidumbre y hubo un pasaje del peso al dólar que dejó al mismo arrancando el año a $20 cuando a principios de diciembre rondaba los $18.

La estrategia de Sturzenegger fue durante los primeros dos años de gestión la de metas de inflación, absorbiendo pesos con Lebacs para que no presionen al dólar. Ante la incertidumbre las Lebacs se convirtieron en una bola de nieve infrenable.

El 14 de junio, con una corrida cambiaria que no frenaba y una montaña de Lebacs, Sturzenegger presentó su renuncia alegando que su credibilidad estaba deteriorada con los eventos sucedidos desde ese 28D. 

El Toto Caputo, al asumir como nuevo presidente del BCRA, tenía en mira desarmar la bola de Letras del Central (lebacs) y no tanto el precio del dólar. Su breve paso presidiendo la entidad bancaria se centró en el plan de desarme de las Lebacs, cambiándolas por Letes y Lecaps.

En paralelo, usó dólares del acuerdo firmado con el FMI para contener el precio de la divisa en un intento fallido de generar confianza en el mercado.

Conocido como "un hombre de los mercados" sus políticas de sorprender para sacar una supuesta ventaja le valió la desconfianza del FMI y la renegociación del acuerdo se hizo con su renuncia. 

Asumió Guido Sandleris, uno de los implicados en las negociaciones con el organismo internacional y asesor del gobierno de la Alianza en el 2001. Anunció desde el primer día lo que sería la nueva política monetaria: no más gradualismo, pasamos al shock.

Declaró un aumento cero de la base monetaria, Leliqs para licitar todos los días para quitar presiones al dólar y flotación libre entre bandas cambiarias muy amplias, para intervenir lo menos posible en el precio del dólar.

Hoy tenemos una frágil paz cambiaria, una tasa de interés que no logra bajar del 59% anual y consecuentemente una economía frenada.

Inflación: la más alta desde 1991

Lo que esta detrás de la gestión Sandleris es que la emisión de dinero causa inflación. Entonces, si no se emite hasta junio de 2019, como se planifica, el incremento de precios tiene que cesar. Pero la cuestión todavía no termina acá. Mantener la emisión pero subir las tarifas no parece ser una política eficiente. 

Este año el gobierno continuó la política de eliminar los subsidios a los servicios lo que trajo una nueva tanda de aumentos en las tarifas.

Estos incrementos marcaron pisos inflacionarios que en conjunto con las corridas cambiarias nos dejaron por resultado lo que vivimos cotidianamente: la misma plata compra cada vez menos.

Si bien la meta inflacionaria para el 2018 era del 15% terminaremos el año con cerca del 47% de incremento de precios. Mientras tanto los sueldos crecieron, en un promedio benevolente, un 30% por lo que la caída del poder adquisitivo es evidente.

Las perspectivas para 2019, con aumentos de más del 40% en tarifas de electricidad, gas y transporte público, no parecen mejores.

Recesión económica

Se considera que un país entra en recesión cuando acumula dos trimestres consecutivos de caída de la actividad.

Esto es lo que confirmo este mes el INDEC, con un tercer trimestre que tiene una caída del 3,5% en comparación con el mismo período de 2017, sumado a que el trimestre anterior se verificaba una caída del 4%. 

Según los especialistas la caída en la actividad económica continuaría en el último trimestre del año, aunque se espera que ronde el 2,5%. Si esto se confirma dejaría como saldo para 2018 una caída del producto del 2,8%.

Industria nacional: ni lluvia de inversiones ni consumo interno

Como sabemos, el segundo semestre no llegó nunca y la lluvia de inversiones tampoco. En un contexto recesivo, con caída en el consumo, aumento de tarifas y créditos imposibles por las altas tasas de interés el estrangulamiento de la rentabilidad el sector productivo dedicado al mercado interno parece limitarse a sobrevivir.

En el contexto actual los industriales tienen más del 60% de capacidad ociosa. Es decir, que la industria en nuestro país opera a menos de media maquina.

Desempleo

La tasa de desocupación está compuesta por la gente que no tiene empleo y busca activamente uno. Consecuentemente con el resto de las variables macro nos enfrentamos al peor resultado en 12 años en el mercado de trabajo.

Si sumamos las personas que están desocupadas y las subocupadas (quienes no trabajan una jornada completa) tenemos casi cuatro millones de personas que tienen graves problemas de empleo.

Si sumamos a todas las personas que buscan activamente y no consiguen empleo, con las personas que trabajan menos que la jornada completa y quienes buscan conseguir más horas, tenemos un 32% de la Población Económicamente Activa que está disponible para trabajar más y se constituye como una presión para el Mercado de Trabajo. 

Pobreza: 1 de cada 3 argentinos es pobre

Si una persona cubre sus necesidades energéticas y proteicas con lo que se conoce como la Canasta Básica Alimentaria (CBA) entonces no es indigente. A su vez, a esa canasta de consumos alimentarios mínimos se le agregan otros consumos básicos, como indumentaria y vivienda, para componer la Canasta Básica Total (CBT). De tener el ingreso suficiente para comprarlo una persona no será pobre.

En noviembre, una familia compuesta por padre, madre y dos hijos necesitó $25.206,03 para superar el umbral de pobreza. El Salario Mínimo, Vítal y Móvil es de $11.300.

Cuando analizamos estas variables desagregadas por género vemos que las mujeres están en una posición de mayor vulnerabilidad económica. 

Si analizamos la tasa de desempleo desagregada vemos que las mujeres tienen un 10,5% de desempleo, mientras los varones un 7,8%. Casi 3 puntos de diferencia.

Mención especial se requiere para las mujeres menores de 29 años, que mantienen una tasa de desempleo del 21,5% por lo que más de 1 de cada 5 busca y no consigue trabajo. 

Consecuentemente, cuando vemos el grupo poblacional de menores ingresos, entonces encontramos que el 70% son mujeres. La relación se invierte para el grupo de mayores ingresos, donde cerca de 7 de cada 10 es varón.

Las causas de esta desigualdad económica estructural son varias pero la asimétrica distribución del trabajo doméstico es una de sus fuentes principales. La falta de políticas públicas en este sentido tiene larga data y parece mantenerse la tendencia.

Presupuesto 2019

El presupuesto 2019 tiene como objetivo principal el déficit primario cero, a tono con las exigencias del Fondo Monetario Internacional que asegura que el equilibrio en las cuentas públicas traerán certezas al mercado para que la lluvia de inversiones finalmente llegue.

Por un lado, es difícil pensar en una lluvia de inversiones con los niveles de Riesgo País actuales. Por otro, desde que se aprobó el presupuesto a hoy hubo una profundización de la recesión que pone en jaque la posibilidad de recaudación impositiva en manos del estado. El recorte de los gastos en un año electoral también abre más dudas que certezas. 

Otro punto a tener en cuenta es que nuevamente las estimaciones parecen lejanas a la realidad. Ayer se presentaron los aumentos para electricidad, gas y transporte público que ya suman puntos inflacionarios que nos alejan del deseado 23%.