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Domingo, 05 Mayo 2019 11:14

Las 10 muertes de Game of Thrones que nos rompieron el corazón

Por El País Diario

De las más celebradas a las más sentidas, seguimos recorriendo el cementerio de Game of Thrones.

En el día de ayer hicimos un repaso por algunas de las muertes más violentas de villanos de Game of Thrones, muchas de las cuales se celebraron como un gol en el último minuto. Hoy es el turno de repasar aquellas que nadie quería ver por más que las esperásemos desde el primer episodio.

Desde héroes hasta inocentes niños, la serie de HBO no tiene favoritos (bueno, casi) y a los guionistas no les tiembla el pulso al momento de dejarnos sin nuestro personaje predilecto. Por fortuna, en la mayoría de los casos, se aseguran de dejarnos con una buena imagen de sacrificio, valentía y honor — y suelen ser más cuidadas que las de los villanos.

Si algo se le puede reconocer a Game of Thrones es que no le ha hecho asco al infanticidio. El mundo de Poniente no ha sido bueno con los menores de edad, nobles o no, y desde que los desalmados guionistas nos presentaron a la adorable princesa Shireen Baratheon sabíamos que la niña tenía los días contados.

Shireen es la cuarta hija de Stannis y Selyse después de tres bebés que no sobrevivieron al parto. No haber podido darle a su marido un heredero sano generó un resentimiento en Selyse que volcó sobre la pequeña, en particular cuando se infectó con psoriagrís por escaparse por las noches para cuidar de un perro callejero. Durante su corta presencia en la serie la hija de Stannis se mostró como una persona comprensiva y compasiva, cuyo aparente hobbie era enseñarle a leer a los analfabetos que cruzara en su viaje, como Sir Davos o Gilly, la compañera de Sam. 

La sangre real que corría por sus venas la convirtió en el objetivo constante de Melisandre, la sacerdotisa que venía a cumplir la profecía del príncipe prometido, pero su padre se resistió a sacrificarla hasta que se encontró en medio de las frías tierras del norte con sus fuerzas diezmadas y frente a una derrota aparentemente inevitable. Shireen murió en la hoguera ante la mirada de Selyne, Stannis, Melisandre, y cientos de incrédulos soldados (muchos de los cuales desertaron esa misma noche).

Nos queda como consuelo el saber que ninguno de ellos vivió mucho más.

No debe haber habido un ciudadano de Desembarco del Rey que no le advirtiera a Eddard “Ned” Stark que su honor y código moral iban a costarle caro. “Cuando jugás el juego de tronos ganás o morís”, le dijo Cersei con tono amenazante, pero aún así el norteño decidió insistir con el tema del incesto y la sucesión del trono. Soltá Ned, que vas a terminar mal.

Ned Stark representó la primera muestra para los espectadores de que Game of Thrones no iba a responder a la estructura narrativa tradicional (por lo menos por las primeras tres temporadas) y que no había personaje a salvo en este mundo de política, sexo y violencia. Aún así, hasta los que habíamos leído el primer libro esperábamos que por alguna razón Ned escapase de su cruel destino y se alzara como el héroe que era. Pero en el universo creado por George R.R. Martin el honor se paga con sangre y Ned no fue la excepción.

El viejo Stark murió por orden de Joffrey a manos de Ser Ilyn Payne, quien lo decapitó utilizando Ice, su propia (y gigante) espada entre el desesperado llanto de sus hijas y el griterío de una celebratoria muchedumbre. Encima, para echar sal en la herida, en el siguiente episodio tuvimos que ver junto a Sansa su cabeza clavada en una estaca — aunque por fortuna no se parecía tanto, lo que ayudó a minimizar el impacto. 

El viaje de descubrimiento de Bran se cobró la vida de muchos queribles personajes, pero ninguna de ellas nos afectó como la de Hodor, el gigante que se convirtió en las piernas de pequeño Stark después del atentado contra su vida. 

Pero Hodor no siempre fue un personaje simple. En la sexta temporada nos enteramos que su nombre verdadero era Wylis, y durante su adolescencia trabajaba en los establos de Invernalia. Pero Bran, que todo rompe y nada nos da a cambio, conectó las mentes de ambas versiones del personaje creando un caos dimensional espantoso en el que Wylis comenzó a ver a través de los ojos de Hodor mientras en su propia línea de temporal colapsaba repitiendo una y otra vez “Sostené la puerta” (“Hold the door”), el grito de Meera.

“Hold the door” eventualmente se convertiría en “Hodor” en el pasado, mientras en el presente el gigante hacía lo imposible por evitar que los caminantes llegaran a Bran. Esperábamos el sacrificio de Hodor desde el primer momento pero nunca nos hubiéramos imaginado que sucedería en estas horribles condiciones, y mucho menos que le costaría no solo el futuro sino también el pasado.

Todos prendimos una velita por vos Hodor, que con un guión de una sola palabra conseguiste transmitir más emociones que un cierto príncipe dragón que no vamos a mencionar porque la tía Daenerys se enoja.

Ayer hablamos de la Boda Púrpura, aquel maravilloso evento en el que el poco estimado Rey Joffrey vio su inevitable final, pero la muerte en un casamiento ya tenía un precedente con la Boda Roja, una trampa ejecutada con precisión suiza por el poco agraciado Walder Frey, quien conspiró junto a Tywin Lannister y Roose Bolton para deshacerse de los Stark.

Es cierto que Walder Frey le extendió a Robb y los suyos derechos de invitado como muestra buena fe, y que romper ese vínculo sagrado significa romper todas las leyes de los hombres y los dioses, pero de todas formas no confíes en ese viejo ladino Robb. ¿No viste lo que le pasó a tu viejo?

La boda se desarrolló de manera natural hasta bien entrada la noche, cuando el flamante matrimonio se retiró a sus aposentos para consumar la relación. Fue entonces cuando Catelyn notó que Black Walder cerró las puertas y los músicos comenzaron a tocar una versión instrumental de “Las lluvias de Castamere”, un himno dedicados a los Lannister, y anticipó el desastre. Después de un discurso de Walder Frey la masacre se desencadenó: su hijo Lothar apuñaló a Talisa en el estómago asesinando al hijo del Rey del Norte y los músicos, junto a los soldados de Roose Bolton, procedieron a asesinar a cada miembro de la casa Stark, Forrester, Manderly y Tully presente.

Talisa fue la primera en morir y Bolton se aseguró de que Robb escuchase el mensaje de los Lannister antes de clavarle el puñal. Catelyn fue testigo del terror hasta el último momento y se ahogó en su propia sangre en medio de un grito ensordecedor. Aún así la muerte que nos terminó de destrozar fue la de Grey Wind, el huargo que esperaba sin hacerle mal a nadie en un canil.

La salvaje se ganó el corazón de Jon Snow y toda la audiencia con su sagacidad y fascinante capacidad para dejar sin palabras al (por aquel entonces) bastardo de Ned Stark. Su personaje fue fundamental para que Jon viera a los salvajes como personas y no únicamente como los enemigos en los que la Guardia de la Noche los convirtió.

Por supuesto su amor estaba condenado al drama y la tragedia. Si bien Ygritte confiaba en el cambio de parecer de Jon, los suyos no creían que el cuervo fuera a levantarse contra la Guardia de la Noche —y estaban en lo correcto—. En la primera oportunidad que tuvo, Jon escapó de los salvajes para alertar a sus hermanos del inminente ataque y aunque lo negara, Ygritte eligió dejarlo ir.

Durante el ataque al Castillo Negro, la salvaje tuvo a Jon a su merced, pero el amor fue más fuerte y ese segundo de duda le costó la vida. Olly, el niño que sobrevivió al ataque de los salvajes a su granja la atravesó con una flecha por la espalda, dejándola morir en los brazos de su amado.

En retrospectiva Ygritte se ganó todo nuestro respeto por haber anticipado que Jon, el peor estratega militar de la historia de los Siete Reinos, efectivamente no sabe nada.

El Señor del norte exiliado en Essos vivió varias vidas desde que conoció a su Reina Daenerys. Jorah Mormont deshonró a su casa después de traficar esclavos y fue desterrado de Poniente durante varios años, hasta que la promesa de un perdón real lo motivó a convertirse en uno de los espías de Varys e informar a la corona de todos los movimientos de los Targaryen.

Jorah sobrevivió a enfrentamientos con Dothraki, una infección de psoriagrís, los Grandes Juegos en la Fosa de Daznak, la infiltración en Vaes Dothrak para rescatar a Daenerys y la misión para capturar un caminante al norte del Muro. En otra serie habría muerto cuatro veces antes de la última temporada, pero necesitaba llegar al segundo episodio para recordarle a Dany que Tyrion en realidad es un buen consejero por más que sus consejos en los últimos seis meses hayan sido un desastre.

Uno de los nombres favoritos para el necroprode de “The Long Night” era el de Jorah, que como tantos otros ya había cumplido su ciclo y cerrado su arco argumental. Siendo uno de los pocos que efectivamente murió durante la extensa batalla, los guionistas se aseguraron que su final fuera épico: rodeado de caminantes, protegiendo a su Reina y resistiendo más puñaladas que Superman. 

El hombre que deshonró a su casa terminó sus días fiel a su lealtad y honrando su juramento. Bien por él.

Ayer hablamos en profundidad del final de Tywin Lannister y anticipamos la muerte de Shae, también a manos de Tyrion. La chica que comenzó como una “dama de compañía” y le juró su amor al conflictuado Lannister terminó siendo una traidora que no vamos a extrañar.

¿Por qué forma parte de esta lista entonces? Por Tyrion señoras y señores, por supuesto. Shae es la mujer que consiguió entrar en el corazón del personaje más putañero de la serie. Tyrion la amaba lo suficiente como para dejarla atrás antes de poner su vida en riesgo en Desembarco del Rey y entender si lo abandonaba después de la Batalla de Aguas Negras que lo dejó deforme. Sin embargo, cuando la situación se volvió insostenible Tyrion decidió enviarla lejos contra su voluntad y el rencor de la muchacha fue la condena de ambos.

Shae, pensando que su alejamiento era parte de una estrategia de Tyrion para quedarse con Sansa, nunca abandonó Desembarco del Rey y no solo realizó falsas declaraciones contra su ex pareja en el juicio por el asesinato de Joffrey sino que además se encamó esa misma noche con su padre. 

No vamos a decir que su muerte fue justificada, aunque fue en parte en defensa propia, pero la sentimos más por la traición que sufrió Tyrion por parte de su segundo (¿o primer?) gran amor que por el destino de Shae.

El fachero Oberyn Martell llegó a Desembarco del Rey para participar de la boda entre Joffrey y Margaery, pero en realidad el joven príncipe de Dorne venía buscando venganza, sabiendo que encontraría allí a Tywin Lannister, a quien responsabilizaba por la muerte de su hermana Elia.

Su apetito sexual era casi tan legendario como su habilidad en el combate, por lo que Oberyn se ofreció gustoso a ser el campeón de Tyrion cuando se decidió que su destino dependería del resultado del un juicio por combate, en particular cuando se supo que el campeón de la corona sería Gregor “La Montaña” Clegane, el asesino de su hermana y sobrinos.

La muerte de Oberyn nos golpeó porque los Martell parecían una familia muy copada y progresista, abierta a la diversidad sexual, que no humilla a los hijos ilegítimos y con un sabor particular por la vida. Por desgracia su confianza y resentimiento le costaron caro: aunque tenía a Clegane a su merced después de derrotarlo en combate, decidió no rematarlo hasta que confesara haber asesinado a su hermana y revelara la identidad del autor intelectual, momento que el caballero aprovechó para derribarlo, hundirle los ojos y aplastar su cráneo.

Nos quedamos con que nos regaló uno de los combates mejor coreografiados de la serie.

Como contaron los creadores de la serie, Lady Mormont debía aparecer en un único episodio, pero la interpretación de Bella Ramsey le ganó al personaje un lugar recurrente. Lyanna Mormont, sobrina del Comandante de la Guardia de la Noche Joer Mormont y prima del exiliado Jorah Mormont, se convirtió en la Señora de la Isla del Oso cuando su madre Maege falleció sirviendo bajo las órdenes de Robb Stark en la Guerra de los Cinco Reyes.

En sus pocas apariciones quedó claro que Lyanna era una digna heredera de la orgullosa casa Mormont, una fiera líder nata que no abandonó a sus hombres en la Batalla de Invernalia para refugiarse en la cripta, aún después de la insistencia de su primo.

Su prematuro final llegó a manos de un gigante resucitado por el Rey de la Noche. Después de ser arrojada por el golpe del gigante durante su carga en las puertas de Invernalia, una Lyanna malherida se levantó y cargó contra él sin temor hacha en mano y con una punta de lanza de Viri Dragón escondida que le clavó en el ojo cuando el gigante comenzó a aplastarla y pretendía comerle la cabeza. Con Lyanna no capo.

El verdadero puñal en el alma fue verla resucitar cuando el Rey de la Noche comenzó a levantar a los muertos del campo de batalla en su ataque final. Por fortuna la acción de Arya la liberó de esa maldición rápidamente.

La Madre de los Dragones perdió a su primer hijo a manos del Rey de la Noche durante la batalla al norte del Muro y el animal se convirtió en parte fundamental del ejército de caminantes. 

El dragón, bautizado en honor a Viserys, el hermano mayor de Daenerys, voló juntos a sus hermanos al rescate del grupo que se había propuesto capturar a un caminante para convencer a Cersei de que la amenaza real se encontraba más allá del Muro. Allí, después de hacer llover fuego sobre los caminantes, se desplomó en una bola de alas, gritos y fuego cuando la lanza del Rey de la Noche lo impactó en pleno vuelo. Murió hundiéndose en el lago helado mientras el resto escapaba con la cola (de dragón) entre las patas.

Todos sentimos la muerte de Viserion como Daenerys, en particular cuando los caminantes lo sacaron del fondo del lago y el Rey de la Noche lo revivió. Viserion fue el arma que necesitaba el oscuro villano para destruir el Muro y marchar al sur con su ejército, y que lo usaran de esa manera nos dolió el doble.

Durante la Batalla de Invernalia le hizo frente a sus dos hermanos e hirió seriamente a Raeghal, pero no salió airoso del enfrentamiento: una herida en el cuello no le permitió volar y (asumimos) redujo el poder de su aliento ¿fuego de hielo?. Su muerte definitiva, como el resto de las criaturas revividas, llegó cuando Arya clavó la daga en el pecho del Rey de la Noche, momento a partir del cual el pobre Viserion finalmente pudo descansar en paz.