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Domingo, 26 Mayo 2019 19:04

El duro relato del actor Diego Mesaglio cuando perdió la visión de un ojo

Por El País Diario

El actor asistió al programa "Podemos Hablar" y contó la historia que inició con un accidente doméstico y derivó en algo impensado.

Participó en numerosas ficciones de la televisión argentina pero las que le merecieron mayor renombre en su infancia y adolescencia fueron bajo la tutela de Cris Morena. Lo conociste como "Corcho" en Chiquititas, como Guido en Rebelde Way o como "Bata" en Floricienta. Hoy, encarna a Tony en "Un Gallo para Esculapio". Sí, estamos hablando de Diego Mesaglio.

El reconocido actor sufrió un accidente doméstico años atrás que lo dejó sin visión en su ojo izquierdo. El sábado 25 asistió al programa de Andy Kusnetzoff, "Podemos Hablar", y relató lo vivido.

Ante la consulta de si alguna vez había sentido que se moría, el actor contestó que sí, en dos ocasiones: "Tuve un accidente doméstico donde el problema más grande no fue el accidente: puse la botella de alcohol en la repisa del baño y la apoyé mal. Cuando se cae para este lado y la agarro, sale el chorro de alcohol que entra justo en el ojo".

"Fui a una clínica donde no tuve la mejor asistencia, no me lavaron bien. El médico me dio el tarrito de anestesia y me dijo las palabras mágicas 'Cuando te duela ponete'. Cuando llegué a mi casa, tenía el ojo quemado y seguía con alcohol adentro, y cada media hora me dolía. En toda la noche casi vacié un pomo, después me enteré que era una gota cada 12 horas. Entre el alcohol que fue quemando y el exceso de anestesia fue que se me quemó la córnea", continuó.

El intérprete contó que actualmente se trata en el Hospital de Clínicas y que ya pasó por 7 operaciones: "Después de la última operación que fue que me agarró un virus en el ojo y que está dentro de las 17 peores infecciones que puede tener el ser humano porque va del ojo a la cabeza en horas. Automáticamente se dejó de lado lo de recuperar la visión para matar la infección que duró 6 meses, 2 durante los cuales estuve poniéndome gotas cada 15 minutos durante 24 horas, así que lo máximo que yo podía dormir eran 14 minutos".

Sobre todo esto, añadió que llegó a estar "cinco días sin dormir del ardor, del dolor. Esa es una de las veces que creí que me moría".