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Martes, 14 Mayo 2019 17:05

Por qué Miguel Mateos es uno de los mejores compositores del siglo XX

Por Ernesto Simón

Decir que Miguel Mateos es uno de los mejores y más trascendentes compositores del siglo XX es, supongo, arriesgado, al obtuso modo de ver de quien lee con la liviandad que imprimen los tiempos que corren.

Pero si nos detenemos un poco en el análisis, veremos que estamos en presencia de un genio del siglo XX y XXI. Para mí es apenas un acto de justicia que debí escribir hace años y que fui postergando por razones que nada tienen que ver con la modernidad.

Lo primero que propongo es escuchar todos los discos de Mateos. Los que grabó con Zas y los que grabó como solista. Una vez sumergidos en su armonía, en la combinación sintáctica de los acordes que hilvana con puntería de sastre en cada una de sus canciones; entonce sí, vamos a la opinión feroz que ha caracterizado este siglo y el pasado.

Tengamos en cuenta el ritmo, el timbre, las densidades, la intensidad, las texturas y la interválica, que siempre formaron parte del discurso musical de Miguel Mateos. Cuando hablamos de "discurso musical" hablamos de la enunciación que el autor hace en cada canción, en los eslabones que componen su obra. En el siglo XX, esos elementos se independizaron y si alguien entendió que podía trabajar por separado cada uno de ellos, ese fue Mateos, el autor en cuestión.

Nótese que en los primeros años del siglo citado, se empieza a abandonar el concepto tensión y distensión que prefijaba el sistema tonal. Si analizamos el título de este escueto ensayo bajo la óptica de la ortodoxia musical, pues entonces no tiene sentido que sigamos con el propósito que plantea este trabajo. Es necesario detenerse a ver de qué manera las obras circulan y son recibidas por la sociedad. La música contemporánea no necesariamente es tonal o atonal.

Desde la aparición de Claude Debussy la música cambió para siempre, ya no fue la misma. Mateos ha recogido, en algún sentido, el legado de Debussy y lo ha recreado dándole la forma que el futuro demanda. Si el distraído lector se atreve a pensar que la música de Miguel es retro, pues entonces no entendió nada. Tanto Debussy como Mateos compusieron para el futuro, para los tiempos inmemoriales donde al pasado vuelve y se reinventa para conquistar a las generaciones venideras. En estos dos compositores, la direccionalidad no depende de las relaciones acórdicas y temáticas sino de matices expresivos, del timbre y de las inflexiones rítmicas. Un acorde no lleva a otro, sino que puede llevar a cualquier otro, ahí radica la magia y la exquisita armonía de ambos. El primero, Claude Debussy, comenzó en el siglo XIX y terminó componiendo en el siglo XX. Miguel Mateos comenzó en el siglo XX y sigue aún componiendo en el siglo XXI. Son dos grandes creadores que ningún improvisado podrá borrar de la historia de la música popular.

 

Quien se haya quedado empantanado en esa concepción deberá pedir ayuda urgente, deberá ser rescatado de una nostalgia pastosa y demodé que nada aportan a la realidad actual. Tengamos en cuenta que la música compuesta a partir del siglo XX siempre responde a un vacío inicial. En Mateos, el disco "Rokcas vivas" cumple con esta premisa impostergable a la hora de hacer un análisis intelectualmente honesto. Zas, en ese trabajo, le puso letra a música a la vuelta de la democracia en Argentina. No en balde fue el disco más vendido, más pasado por las radios y, el recital en vivo de "Rockas vivas" fue el que más estadios vendió durante años.

La música contemporánea es la primera que nace sin que haya una estética fijada con antelación. Por eso no se ajusta a una estructura dogmática. Es decir, antes de existir, se pregunta. Luego se responde con la obra. Es lo que hizo Mateos con "Rockas vivas" y con todos los discos que siguieron en la carrera de este gran compositor, acaso el mejor del siglo XX y principios del XXI.

La obra musical moderna, tiene una característica única que antes no se había registrado nunca: Parte contemplando la posibilidad de no ser música y luego se convierte en música según la recepción del público y el devenir del fenómeno de propagación que, en ocasiones, es ajeno al compositor.

Ya casi termino. Hay en Miguel Mateos una continuidad evolutiva de autores tales como Pierre Boulez, Ligeti, Mauricio Kagel, Toru Takemistu, Luigi Nono, Wolfgang Rihm, Magnus Lindberg y Philip Glass.

Miguel Mateos visitó la redacción de El País Diario. Entrevista extensa para un invitado de lujo.

Los epígono de revista Rolling Stone se han dejado encandilar por una luz falsamente señera. Un fuego efímero y fugaz que corre tras las tendencias olvidando el talento y la creatividad. No es ésa publicación la huella que debería seguir aquel que se precie un cultor de la música contemporánea. Pues la mirada sesgada y reduccionista de la revista convierte a sus seguidores en hombres y mujeres ciegos y sordos que se pierden a grandes artistas no relevados por la publicación mencionada.

Pido un minuto de silencio y luego pido que hagamos play en nuestra mente, el mejor de los aparatos reproductores de una música que no está perdida sino que gravita en las estrellas y en los planetas. Y desde aquel firmamento donde sólo campeonan los más contundentes, los más audaces, los apasionados por su obra, la música nos tocará el alma, ese lugar adonde ningún atolondrado podrá llegar a fuerza de mala praxis. Un minuto de silencio, no es tanto lo que reclamo. Y después, lo que ya se sabe, pongan un disco de Miguel Mateos y play.

Medios

Miguel Mateos en el Teatro Colón