Martes, 20 Agosto 2019
El tiempo - Tutiempo.net
Viernes, 19 Abril 2019 18:00

Legado: Alan García dejó una carta a su familia y fue leída en su velatorio

Por El País Diario

Tras el suicidio del expresidente de Perú cuando iba a ser detenido, realizaron su entierro leyendo una impactante nota que el peruano pidió que se de a conocer.

Como parte de la tradición de la muerte de un exmandatario, en la Casa del Pueblo de Perú se llevó a cabo el velatorio público de Alan García, luego de su suicidio. Como parte de los homenajes, se presentó la sorpresa de una carta que él había dejado y que fue compartida por su hija, Luciana García Nores.

El político de 69 años, que fue presidente de esa nación en dos períodos no consecutivos entre 1985 y 1990 y 2006 y 2011, se disparó cuando iba a ser detenido por la Policía, a raíz de una investigación por corrupción, vinculado a la megacausa de la constructora Odebrecht, que afectó a varios referentes de Sudamérica.

Ante esa persecución que él criticó sobre sus rivales políticos, decidió dar su explicación al respecto del suicidio con un texto escrito previo a la trágica decisión tomada.

La carta de Alan García

“Cumplí la misión de conducir el aprismo al poder en dos ocasiones e impulsamos otra vez su fuerza social. Creo que esa fue la misión de mi existencia, teniendo raíces en la sangre de ese movimiento.

Por eso y por los contratiempos del poder, nuestros adversarios optaron por la estrategia de criminalizarme durante más de treinta años. Pero jamás encontraron nada y los derroté nuevamente, porque nunca encontrarán más que sus especulaciones y frustraciones.

En estos tiempos de rumores y odios repetidos que las mayorías creen verdad, he visto cómo se utilizan los procedimientos para humillar, vejar y no para encontrar verdades.

Por muchos años me situé por sobre los insultos, me defendí y el homenaje mis enemigos era argumentar que Alan García era suficientemente inteligente como para que ellos no pudieran probar sus calumnias.

No hubo ni habrá cuentas, ni sobornos, ni riqueza. La historia tiene más valor que cualquier riqueza material. Nunca podrá haber precio suficiente para quebrar mi orgullo de aprista y de peruano. Por eso repetí: otros se venden, yo no.

Cumplido mi deber en mi política y en las obras hechas en favor de pueblo, alcanzadas las metas que otros países o gobiernos no han logrado, no tengo por qué aceptar vejámenes. He visto a otros desfilar esposados guardando su miserable existencia, pero Alan García no tiene por qué sufrir esas injusticias y circos.

Por eso, le dejo a mis hijos la dignidad de mis decisiones; a mis compañeros, una señal de orgullo. Y mi cadáver como una muestra de mi desprecio hacia mis adversarios porque ya cumplí la misión que me impuse.

Que Dios, al que voy con dignidad, proteja a los de buen corazón y a los más humildes”.