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El mandatario se mostró dispuesto a acordar un nuevo contrato "que sea justo". El pacto se firmó en 2015 y fue negociado por casi todos los países del mundo.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció que su país se retirará del Acuerdo de París contra el cambio climático. El mandatario dijo que la decisión es "por el bienestar de los estadounidenses" y se mostró dispuesto a negociar un nuevo entendimiento "que sea justo".

Desde los jardines de la Casa Blanca, Trump manifestó que el pacto sellado por su antecesor, Barack Obama, es "el ejemplo más reciente" de que Washington firmaba contratos que no benefician a los Estados Unidos y pidió "actuar con paciencia". El acuerdo fue firmado en 2015 y, por primera vez, casi todos los países del mundo participaron en la negociación.

La promesa de terminar con el pacto fue uno de los bastiones de campaña del líder republicano. De hecho, el mandatario había dicho que representaba una limitación para las empresas norteamericanas. "En el día de hoy, Estados Unidos cesará toda implementación del Acuerdo de París y las pesadas cargas financieras y económicas impuestas a nuestro país", expresó el Presidente.

En un comunicado enviado al Congreso, la administración de Trump manifestó que el Acuerdo del Clima impone objetivos "poco realistas" para los Estados Unidos. También, indicó que las metas del pacto son muy difíciles de cumplir en lo que se refiere a la reducción de las emisiones; mientras que entrega a países como China “un pase libre durante años". “Supone un costo sobre la economía y el crecimiento del empleo y daña compromisos insignificantes de otros países", concluyó el documento.
Miércoles, 24 Mayo 2017 08:26

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Escrito por
Marcela GarciaEscuchanos online las 24 horas. 
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Francisco le pidió a Trump que fuera un "instrumento de paz". Después del cara a cara, como es costumbre, el Pontífice saludó al resto de la delegación y hubo el tradicional intercambio de regalos y selfies.

Duró treinta minutos el esperadísimo encuentro a puertas cerradas -junto a intérpretes- entre Papa y el presidente estadounidense, Donald Trump , en la biblioteca el Palacio Apostólico. Con su predecesor, Barack Obama , con quien tuvo gran sintonía, la audiencia había durado 52 minutos.

"No me olvidaré lo que usted me dijo", aseguró Trump, al final de un encuentro que comenzó muy tenso y terminó distendido, gracias a las dos mujeres de Trump presentes, su esposa, Melania y su hija-consejera, Ivanka , vestidas de riguroso negro para la ocasión.

Al obsequiarle un medallón con una rama de olivo, símbolo de paz, el Papa le dijo al líder de la única superpotencia mundial que esperaba fuera "un instrumento de paz".

Un comunicado oficial del Vaticano difundido más tarde, muy diplomático, destacó la coincidencia entre las dos partes en cuanto a vida y la libertad religiosa, así como las buenas relaciones bilaterales existentes. Indicó, por otro lado, que durante las "cordiales conversaciones", también hubo "un intercambio de puntos de vista sobre temas relacionados con la actualidad internacional y con la promoción de la paz en el mundo a través de la negociación política y el diálogo interreligioso, con especial referencia a la situación de Medio Oriente y a la tutela de las comunidades cristianas". De hecho, se esperaba que los dos líderes -considerados antitéticos-, tuvieran una agenda internacional amplia, luego de la reciente reunión de Trump con el presidente israelí, Benjamin Netanyahu y el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas. El comunicado dejó entender que se habló de la cuestión palestino-israelí y sobre una eventual solución a la misma, así como de Siria, la lucha al terrorismo fundamentalista -tema exacerbado por el terrible atentado en Manchester-, el drama de los migrantes, el cambio climático, la paz mundial y, también, de Venezuela.

En un Vaticano hiper blindado -al que también iban llegando fieles para la audiencia general de los miércoles-, Trump llegó con una imponente caravana de más de 70 coches a la Via della Conciliazione a las 8 y cuarto de la mañana, mientras un helicóptero revoloteaba en el cielo. Entre los blindados de la caravana había dos coches blindados idénticos, uno de los cuales bautizado "The Beast" -la bestia-, en el que viajaba un doble del presidente estadounidense.

La caravana ingresó por la Puerta del Perugino, que queda muy cerca de la residencia de Santa Marta, donde vive el Papa, pasadas las 8. Como indica el protocolo, un pelotón de guardias suizos con alabardas le dio la bienvenida en el Patio de San Damaso. Ni bien salió del auto, acompañando por Melania, el arzobispo Georg Ganswein, prefecto de la Casa Pontificia y secretario privado de Benedicto XVI, papa emérito, le dio la bienvenida. Acto seguido, escoltado por gentilhombres pontificios, Trump y delegación tomaron los ascensores que llevan a la Segunda Loggia. Atravesaron salones espectaculares como el de la Sala Clementina hasta que llegaron al Salón del Tronetto, antesala de la biblioteca papal. Fue allí que el Papa salió al encuentro de Trump, un momento filmado en vivo por el Centro Televisivo del Vaticano e inmortalizado por fotógrafos presentes en un restringido pool.

 Después de unos segundos juntos para la foto -el Papa con rostro adusto, parecido al que tuvo en su primera audiencia con Mauricio Macri, en febrero de 2016-, Trump, con sonrisa forzada-, los dos líderes, con visiones opuestas del mundo y temas como inmigración, proliferación de armas, clima y demás, ingresaron a la biblioteca. Se sentaron, uno frente al otro, en el mismo escritorio de madera en el que también estuvo Barack Obama en marzo de 2014, hubo otra "photo opportunity", y los dos se quedaron a solas, junto a sus intérpretes.

Trump se convirtió en el 13 presidente de Estados Unidos que se reúne con un Pontífice en el Vaticano en 98 años, desde que Woodrow Wilson visitó al papa Benedicto XV en enero de 1919. Cuatro papas, en ese mismo lapso de tiempo, visitaron los Estados Unidos: Pablo VI en octubre de 1965; Juan Pablo II, seis veces a lo largo de su pontificado (1978-2005); Benedicto XVI en 2008 y Francisco, en septiembre de 2015.

Después del cara a cara, como es costumbre el Papa saludó al resto de la delegación y hubo el tradicional intercambio de regalos. Fue entonces, al obsequiarle un medallón de la paz, que el Papa le pidió, como ya hizo con otros jefes de Estado, que fuera "un instrumento de paz".

Luego Trump, acompañado por su yerno y consejero, Jared Kushner, se reunió con el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede y su segundo, el arzobispo Paul Gallagher. Con ellos la reunión fue más larga: duró 50 minutos, según informó el Vaticano. Más tarde, en lo que significa un verdadero privilegio, el primer mandatario estadounidense y nutrida delegación visitaron la espectacular Capilla Sixtina.

Trump se separó de sus dos mujeres, Melania e Ivanka a las 11 para a ir a visitar al presidente de Italia, Sergio Mattarella, en el Palacio del Quirinale. Entonces, tal como se esperaba, Melania, que se mostró muy emocionada al ver al Papa, a quien le hizo bendecir un rosario, fue a visitar a niños del Hospital Pediátrico Bambin Gesú, propiedad del Vaticano. Ivanka, en cambio, fue a visitar al cuartel general de la Comunidad de San Egidio, movimiento católico muy activo en la ayuda a los refugiados y en la solución de conflictos, en el barrio de Trastevere.

Se esperaba que Trump y delegación dejaran Roma con destino Bruselas poco antes de las 14 locales, luego de un almuerzo con el primer ministro, Paolo Gentiloni, en Palazzo Taverna, la residencia del embajador de Estados Unidos en esta capital. Una capital semiparalizada y con el tránsito enloquecido por la presencia de "The Donald".
La policía local informó que además se registran al menos 50 heridos tras las detonaciones en el Manchester Arena. Las autoridades investigan el hecho como un atentado terrorista.

Momentos de tensión se vivieron en el estadio Manchester Arena luego de que dos explosiones se produjeran sobre el final del concierto de la estrella pop Ariana Grande. Según la policía local, el hecho dejó 19 muertos y al menos 50 heridos.

Las autoridades investigan el hecho como un "atentado terrorista", según consigna Daily Mail. Las detonaciones se produjeron en las inmediaciones del estadio.

"Simplemente salí corriendo de una explosión, pensé que iba a morir", relató una joven en estado de shock, a través de su cuenta de Twitter.

En la red social otros usuarios señalaron que vieron "sangre por todas partes" y que hasta habría gente herida. La policía local se encuentra en el lugar del hecho, mientras que decenas de ambulancias también se hicieron presentes tras las explosiones.

"Ariana Grande acababa de terminar su última canción y salió del escenario cuando sonó una gran explosión", narró otra testigo al diario británico.

"Escuchamos las sirenas de la policía y las ambulancias. Fue aterrador. Había miles de personas tratando de salir con prisa. Todos estaban gritando y llorando. El lugar olía a humo y a quemado", agregó.

La estación de tren Manchester Victoria, ubicada a pocos metros del estadio, se encuentra cerrada. El manager de la cantante aseguró que la artista se encuentra fuera de peligro.
Según publicó el diario O Globo, un jefe del gigante de la carne JBS grabó secretamente una conversación con el mandatario sobre pagos al ex líder de la Cámara de Diputados, detenido desde octubre, para que no colabore con los investigadores del Lava Jato.

El presidente Michel Temer fue grabado por uno de los dueños del grupo de frigoríficos JBS, Joesley Batista, cuando avalaba la compra del silencio de Eduardo Cunha, ex jefe de la Cámara de Diputados de Brasil, en prisión por participar en la trama de corrupción de Petrobras, según divulgó el diario O Globo este miércoles.

Delante de Batista, el mandatario señaló al diputado Rodrigo Rocha Loures, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMBD), que lidera Temer, para resolver un asunto del holding J&F Investimentos, que controla JBS, filtró el diario O Globo en su página web este miércoles.

Posteriormente, según el diario, el diputado fue filmado recibiendo una maleta con 500.000 reales (unos USD 160.000) enviados por Batista.

En ese encuentro, señaló el citado medio, Temer también escuchó del empresario que daba a Cunha, quien fue el principal promotor del juicio político que llevó a la destitución de Dilma Rousseff y está condenado a más de 15 años de prisión por corrupción, un pago mensual en la cárcel para que permaneciera callado.

Según O Globo, con base en esa grabación, Temer dijo: "Tiene que mantener eso, ¿vio?".

El diario informa que Joesley Batista y su hermano Wesley, dueños de JBS, una de las mayores exportadores de carne a nivel mundial, intentan cerrar un acuerdo de colaboración con la Justicia, como ya hicieron 77 ex directivos del grupo Odebrecht, implicado en el caso Petrobras.

Temer también fue citado en varios de los testimonios que dieron a la Justicia los ex ejecutivos de Odebrecht, pero la ley impide investigar al jefe de Estado por hechos ocurridos antes de su mandato.

En otra de las grabaciones que realizaron los hermanos Batista, el ex candidato presidencial y senador Aécio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), fue registrado pidiendo 2 millones de reales (unos 645.000 dólares), según O Globo.

El periódico señaló que el dinero fue entregado al primo de Neves en una cena que fue filmada por la Policía Federal, que rastreó posteriormente el dinero y descubrió que fue a parar a una empresa del senador Zeze Perrella, de su mismo partido.

Joesley Batista relató, según O Globo que el ex ministro de Hacienda brasileño Guido Mantega, también implicado en el caso Petrobras, era su contacto en el Partido de los Trabajadores (PT), al que pertenecen los ex presidentes Dilma Rousseff y Luiz Inácio Lula da Silva, ambos salpicados por el escándalo.

Según Joesley, citado por O Globo, con Mantega se negociaban los sobornos distribuidos a los petistas y a los aliados de sus gobiernos.

Asimismo, reveló que también pagó 5 millones de reales (unos USD 1,6 millones) a Eduardo Cunha después de ingresar en prisión en concepto de coimas y añadió que todavía le debía 20 millones de reales más (unos USD 6,5 millones) por la tramitación de una ley de incentivos fiscales para el sector del pollo.
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