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Lunes, 27 Junio 2016 21:13

Si sos puto, latino y mujer debes morir

Por
Por Marcelo Castro Fonzalida
@mcmarcecastro 
Caminas por cualquier orilla y parece que la bisa que te choca en la cara es de puro odio. Así está el mundo hoy o por lo menos eso nos demuestra. Demasiada vanidad y personalismos para una sola vida. Cada paso que la humanidad da para bienes comunes es tapado con masacres, discriminaciones, actos de racismos sin medidas. Al final, parece ser que el odio por la humanidad es tan grande que da miedo.

Pasaron pocas horas desde que un joven de 28 años entró a un boliche y mató a 50 personas. Esa masacre en EE.UU tiene más de un atenuante. Uno de ellos es que todos los seres humanos asesinados eran gays y muchos de ellos de la comunidad latina. El asesino fue criado en Estados Unidos. Por más que se le quiera echar la culpa al Estado Islámico, su crianza de odio y racismo es Yankee. Pero sin duda la manifestación de odio contra el pueblo latino en Norteamérica es terriblemente grave. Al igual que la homofobia de ese asesino que expresa el pensamiento de muchos, lamentablemente.

Hay demasiada polución en las mentes de todas las sociedades del mundo. A veces parece increíble. Pero más grave es que hay personas que agitan a más odio.

Los medios de comunicación, los Estados, los particos políticos, la justicia, los centros educadores y todos los etcéteras que desee agregarle son cómplices. Reproducen, crean e impulsan un pensamiento dominante machista, homofóbico, misógino y racista. Mejor ejemplo es el Donald Trump que agita en cuanto discurso puede su odio confeso por América Latina y la raza negra.


Hay de todos y para todos. Las redes sociales son un desagüe de odio. Se viraliza en cuestión de minutos la foto de Alan Kurdi, el niño siria ahogado en aguas turcas y todos se horrorizan. Pero al día siguiente todos hablan de yeguas, putas, lisiadas y de travestís no reconociendo sus nuevas identidades.

Argentina es un país tan pasional que a veces parece ser más malicioso que el propio infierno. Los medios manosean después de muerta a Ángeles Rawson o a la joven Chiara (en la que devino la manifestaciones del #NiUnaMenos). Pero no cambiamos. Parece resistirnos a hacerlo. Mientras los discursos dominantes e impuestos por razones patriarcales siguen profundizando el cerebro de los niños.

Los chistes son los más peligrosos. Acá, en este país es usado el puto, el boliviano o el negro como un común denominador del trato verbal de la clase media argentina. La alta directamente está más cerca del fascismo que otra cosa. Las dos son peligrosas, pero lamentablemente en el medio pelo argentino están las expresiones más peligrosas. Porque son populares, se distribuye el mensaje más rápido.

“Te fuiste a la B por puto y cagón”, le dedicó la hinchada de Boca a River luego de su vuelta de la segunda división del fútbol argentino. Así de contundente el mensaje. Así de claro el pensamiento de millones de hombres y mujeres que en vez de gritar un gol dicen discriminando; lastiman humillando.

Compay Segundo tenía razón en su canción bien cubana. Las lágrimas negras de esta sociedad son por falta de amor. Hemos echado al abandono un solo valor: el del cariño por el otro. Todo Latinoamérica se debe poner a pensar porque odiamos tanto. Porque figuras que a través del arte, la cultura o el humor emanan un mensaje machista y anti gays.

Hay que tener cuidado por todos lados. Al amor abunda, pero los odiosos están siempre para defender la maldad. Nadie se puede alegrar de una matanza, salvo que se esté convencido de que eso está bien. Siendo así estamos en graves problemas.

Argentina discrimina por todos los puntos cardinales. Todos los hacemos. Lamentablemente. Hay que cooperar y difundir otro accionar. Amar la tierra dónde se pisa y respira, amar al desconocido, amar al compañero de trabajo; desear la paz de los pueblos que luchan por sus bienestares. No es mucho pedir. Por lo menos pongámoslo en discusión.
Por E. Simón
@simondixit 
Argentina acaba de perder otra final. Esta vez fue por penales y contra Chile, un país vecino, hermano y querido por todos. La última vuelta olímpica que dio la Selección Argentina fue en 1993, en la Copa América con sede en Ecuador. Aquel año, el equipo criollo llegó a la final contra México y ganó 2 a 1. Desde entonces, la suerte a pasado cerca, los equipos se desmoronaron a último momento o nos descalificaron a poco de empezar.

Quiero detenerme en dos jugadas magistrales. Ambas con la mano. Una de los chilenos y otra de los argentinos. La mano de Dios en un caso y en el otro. La forma en que cada país celebró la supuesta ayuda "divina" en momentos decisivos donde sólo el Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, puede intervenir dando una mano.


Mano de Dios argentina
Durante el Mundial de Fútbol México 1986, la Selección Argentina se consagró campeona con un equipo que descollaba y con un Diego Maradona fulminante y letal que deleitaba a los espectadores con sus jugadas magistrales. En aquel mundial, Maradona marcó un gol con la mano a los ingleses. El partido finalmente se ganó y aquel gol, hecho con picardía y también con trampa, permitió a los argentinos seguir en carrera. Fue un gol sucio que violó las reglas generales del deporte. Recuerdo que en su mayoría, el pueblo argentino festejó el gol y la "astucia" de Diego. Celebraban el hecho tramposo, la habilidad del jugador para meter la mano invisible que sólo pudo evidenciar la cámara lenta. Tarde, el gol estaba cobrado y ahora, decían los argentinos, que se joda el mundo. Los ingeniosos ciudadanos de este país inventaron aquello de "la mano de Dios". Intentaban así explicar la estafa moral de Maradona metiendo a Dios en el asunto. La voluntad de Dios había sido darle "una mano" al paisanaje. Eso nos gustó, nos pareció piola y aún hoy se recuerda aquel tanto como una avivada sublime frente a un mundo lelo y perdedor que nos miraba por TV.


Mano de Dios chilena
Durante la Copa América 2016, jugada en Estados Unidos, hubo una jugada casi milagrosa. Fue durante la final entre Argentina y Chile. También apareció "la mano de Dios". Pero esta vez fue para darle una ayuda a Chile. Hubo un cabezazo de Agüero que se iba cerca del ángulo y que entraba sí o sí. Pero el arquero chileno, Bravo, desvió la pelota sobre el travesaño metiendo su mano que apenas la rozó y la sacó afuera. Ésa también fue "la mano de Dios". Fue una mano forjada a puro sacrificio, totalmente dentro de las reglas de juego, lograda a fuerza de exigencia y tesón. Fue meritoria, honorable, diría, si se me permite, casi heroica. Y los chilenos, en redes sociales y en las calles de su país, celebraron aquella mano que también llamaron con justeza "la mano de Dios".

Epílogo, tiempo suplementario y penales
Mi deseo es que seamos un poco más chilenos y menos argentinos. Que empecemos a festejar las acciones virtuosas, legales y justas. Que no veamos al canchero, al ladrón o al tramposo como modelo para las generaciones venideras. Por el contrario, quisiera que encontremos en el sacrificio, el mérito y la decencia al nuevo paradigma a seguir. De lo contrario seguiremos soportando un país lleno de coimeros abominables y desprejuiciados que se roban la plata del Estado en bolsos, que se la llevan a Suiza, que la invierten en hoteles o que la esconden vaya uno a saber donde.

Estamos lejos de ser un pueblo digno. Nos falta honestidad intelectual, decencia material y sacrificio nacional. Nada va a ser fácil. Nunca nada fue fácil. Aunque, pensándolo bien, sí. Es más fácil meter un gol con la mano a tener que buscarlo con trabajo y esfuerzo, jugando bien. Me permito redundar y volver a decir lo que ya dije antes: quisiera que seamos un poco más chilenos y menos argentinos, quisiera que algún día seamos los campeones.
El pifiador Messi dio un portazo y anunció que abandona la selección. Algunos comentaristas ya hablan de un final de ciclo para este equipo derruído y cansado de perder finales. Tras empatar 0 a 0 con el equipo trasandino, Argentina cayó 4 a 2 en la definición desde los doce pasos. Es la tercera final con derrota consecutiva. Leo El Evasor Messi falló su disparo penalty y en la madrugada argentina anunció su retiro de laceleste y blanca. La última vuelta olímpica del equipo criollo fue en 1993.

Jorge Valdano había explicado todo mucho antes de la pelota rodara anoche: "Messi no juega finales para alcanzar la gloria, sino para que lo perdonen. Si Argentina gana nos parecerá más patriota". Verlo tirado en el piso, incluso con la definición por penales todavía en desarrollo, fue regalarles pasto a las fieras. La distancia entre la idolatría y el desprecio al que millones de argentinos lo confinarán puede depender de la altura de un remate. Se le fue tan alto que decidió enterrarse, como si imaginara lo que vendría después.

¿Quién puede asegurar, en estas horas vacías, si esta generación se dará una nueva oportunidad a sí misma? Se necesitan toneladas de resiliencia para volver a pararse a cantar el himno con esta camiseta después de tres finales perdidas en tres años consecutivos. La van a tener que sacar muy de las entrañas Mascherano, Messi, Agüero, Biglia, Romero, Rojo, Higuaín, Di María, Andújar y Lavezzi, los que estuvieron en todas las entregas de medallas al subcampeón. Pudieron otra vez ser los vengadores de sí mismos y otra vez terminaron siendo sus propios verdugos. No hay consuelo para este grupo. No se golpearán las espaldas satisfechos por haber tenido un muy buen nivel en esta Copa América particular. "Ya no nos sirve jugar la final", había razonado Mascherano durante todo junio, antes de ahogarse en la orilla.

Hay mucho más que 350 kilómetros entre Boston, la ciudad donde verdaderamente se inició esta racha, la vez de Maradona y la enfermera, y East Rutherford; hay 22 años de una continuidad nefasta, decorada con cambios de entrenadores, formas y protagonistas. Pero siempre con la derrota como denominador común. El problema sobreviene, en todo caso, en creer que la misma lógica aplica para todos los casos. Lo mejor que le puede pasar al fútbol argentino es valorar a estos jugadores más de lo que en estas horas ellos mismos lo hacen. Son una isla en perdida en un mar de podredumbre que los encierra. No existe una clase dirigente que sepa acompañarlos. Los sucesos de los últimos meses no hacen más que darle nitidez a la diferencia. Y lo peor, lo más riesgoso, es el peligro que acecha: después de estos jugadores se empezarán a pagar tantos años de desastres. Si a ellos les queda la carta de Rusia 2018, en el futuro mediato se vislumbra pobreza: ¿qué nombres van a reemplazar a los que se irán?

Ese tipo de discusiones parecen no importar demasiado ahora, cuando las imágenes exhalan el deja vu de Higuaín mano a mano con un arquero en una final, la atajada imposible de Bravo al cabezazo de Agüero, el tiro a la Luna de Messi y el caminar lento y entregado de Biglia antes de ejecutar su penal y el derrumbe en masa color celeste y blanco cuando Francisco Silva terminó con esta Copa. O le dio play de nuevo al suplicio.

Claudio Bravo levantaba el trofeo, las serpentinas doradas le cambiaban el verde al pasto cuando, detrás del escenario, la caminata muda de los jugadores argentinos se iba a masticar el cobre de la medalla que no querían. Decía Gerardo Martino que el resultado final iba a ser lo único que se iba a tomar en cuenta. El fútbol argentino tiene la enorme oportunidad de demostrarle que está equivocado, y que solo quien contempla las formas puede aprender, madurar y rearmarse para inventar una nueva oportunidad.

Pero esa aspiración puede ser más una idea ingenua que una posibilidad palpable. Los castigadores de turno preferirán poner el ojo del hacha en los mismos que lograron llevar las cosas hasta el último partido que ser implacables con una estructura agujereada por todos lados. La derrota, paradójicamente, absuelve a los culpables y crucifica a los únicos que le dan dignidad a la marca selección.

Nada que le importe mucho a los fanáticos del manual de zonceras argentinas. Ese que hoy puede volver a apreciarse en cada conversación, en cada café, en cada oficina.
El gobernante Partido Popular obtiene 135 diputados y los socialistas del PSOE 88 escaños. El partido Podemos, de Pablo Iglesias, quedó tercero con 71 legisladores.

Resultados de la elección nacional en España
- Partido Popular 33.03%
- PSOE 22.66%
- Podemos 13.37%
- Ciudadanos 13.05%

El gobernante Partido Popular (PP, centroderecha) ganaba las elecciones generales en España con 135 diputados, aunque queda lejos de la mayoría absoluta de 176 que le permitiría investir a Mariano Rajoy sin necesidad de apoyos. Lo sigue el PSOE (socialistas) con 88 escaños, según el escrutinio al 82 por ciento. Con estos primeros datos, la coalición izquierdista Unidos Podemos quedaría en tercer lugar con 71 escaños.

Podemos, que no consigue superar al partido socialista (PSOE), reconoció hoy que los resultados obtenidos en las elecciones "no son buenos". "No son los que esperábamos", dijo el número dos de Podemos, Iñigo Errejón, quien añadió sobre los resultados: "Retrasan un proceso de cambio político en España que creemos que es irreversible".

Mientras tanto, los liberales de Ciudadanos ocupan la cuarta posición con 30 escaños. Por lo que se refiere al resto de los partidos que concurren a estos comicios, las formaciones nacionalistas obtienen los siguientes resultados: ERC (independentistas catalanes), 9; CDC (nacionalistas de centro derecha), 8, y el PNV (nacionalistas vascos), 5.

Estos primeros resultados no alteran significativamente los de las elecciones que se celebraron en España el 20 de diciembre de 2015, cuando los partidos no fueron capaces de elegir en el Congreso a un presidente que pudiera formar Gobierno.

Sin embargo, en estos segundos comicios, las cuatro fuerzas políticas nacionales se comprometieron a que no haya unas terceras elecciones.
Domingo, 26 Junio 2016 17:24

El fin del imperio Británico

Por
Por Roberto Ferraris
(desde Inglaterra)
Hoy el Reino Unido ha elegido sacrificar su prosperidad económica por control sobre inmigración. En cuestión de horas, debido a la devaluación de la moneda, el país dejó de ser la potencia número cinco del mundo para pasar al puesto seis por debajo de Francia.

El referéndum mostro un 52% de votantes a favor de dejar la Unión Europea. Según las encuestas los principales votantes por dejar fueron las personas de más 65 años y quienes no tienen estudios superiores. Estos grupos son quienes forman parte de la gran mayoría de los votantes.

Los expertos en economía (en su gran mayoría a favor de permanecer) ya anunciaban una devaluación de la libra esterlina, baja en las acciones de empresas británicas y recesión. Los primeros efectos no tardaron en llegar.

El primer ministro James Cameron, impulsor del referéndum, pero favorable a quedarse en la unión ha decidido renunciar por motivos morales. Sus ideas claramente ya no representan las intenciones del pueblo votante. Además, mucha gente lo culpa de haber metido al país en este lio solo por evitar que gente de su partido se valla al UKIP, el partido de tendencias xenófobas y principal impulsor de la ruptura.

Este volantazo democrático pone fin a lo poco o mucho que quedaba del imperio Británico, el cual fue creado en base a una fuerte monarquía.  Se espera que en los próximos meses Escocia tenga un nuevo referéndum para separarse del Reino Unido y así poder seguir siendo parte de la Unión Europea. La primer ministro de Escocia hoy ha anunciado que su país desea permanecer en la UE, intención que se ve evidentemente reflejada con el 62% de los votos. Irlanda del Norte también votó por permanecer en la UE con el 56% pero no hay rumores de intenciones de separarse por el momento.
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