Domingo, 15 Septiembre 2019
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Nacionales

El índice Merval se hundió este viernes un 6,1% a 10.917 unidades (en la semana perdió 11,80%), en medio de un clima con fuerte pesimismo por noticias del ámbito local e internacional.

Los inversores se decantaron por las ventas luego del anuncio de la suba de tasas por parte del Banco Central que se suma al clima de incertidumbre preexistente de cara a las PASO, indicó a ámbito.com el analista Ignacio Martinangeli de Arpenta Valores. "Hay inversores que se pasan desde posiciones en renta variable hacia una postura más conservadora, algo que se preveía por la inquietud que genera la cercanía de las elecciones", detalló.

Agregó que "el mal humor se acentúa por otra jornada negativa de los mercados globales". Wall Street operó con un descenso del 0,9% arrastrado por malos balances de empresas; el petróleo WTI retrocedió un 5,4% a u$s 48,14 en la semana (este viernes un -0,6%), mientras que el Bovespa pierde 1,2% (y el real toca mínimos de 12 años contra el dólar)

En ese contexto, Aluar se desplomó 8,4%; Galicia 7,8%; Edenor 7,1%; Banco Francés 7%; Banco Macro 6,8% y Petrobras 6,3%.

En la plaza local, muchos inversores salieron de posiciones en renta variable, a la espera de nuevas señales (sobre todo encuestas) de cara a las elecciones primarias del 9 de agosto. Mientras, la situación se hace cuesta arriba ante un contexto de volatilidad de los mercados internacionales.

Por el lado de la renta fija, se repitió el escenario de los últimos días y el Bonar 2017 cedió un 2,2%; el Bonar 2024, un 1,9%; el Boden 2015 un 1,2%; y el Discount en dólares ley argentina, un 1,1%.

Por último, el riego país del banco JP.Morgan subió cinco unidades a 596 puntos básicos.
El Indec comunicó que las ventas al resto del mundo declinaron un 57% interanual en junio. El superávit comercial se derrumbó en un año a menos de la mitad. Es el más bajo desde 2001.

"En junio de 2015 la balanza comercial marcó un superávit de u$s456 millones, cifra que representó una disminución del 57,1% con respecto a igual mes del año anterior. Es el resultado de un mes en el que las exportaciones reportaron ingresos por u$s6.266 millones, mientras que las importaciones descendieron a u$s5.810 millones", informó el organismo oficial de estadística.

Destaca el Indec que "el menor valor exportado en 14% en un año fue consecuencia del descenso de los precios de 21% y el aumento de las cantidades 8%", sin embargo en el desagregado se observa que la expansión del volumen de ventas se explica por la excepcionalidad de la cosecha de soja y sus derivados, ya que en el caso de las manufacturas industriales como de combustibles y energía, se anotaron sendas caídas de 8 y 35 por ciento.

Semejantes contracciones fueron la consecuencia directa de la acumulación de atraso cambiario respecto de la tasa de inflación, junto al desaliento a la inversión productiva que provoca la catarata de regulaciones de los precios, como de cupos de ventas y pagos a proveedores del exterior, además de las restricciones al giro de dividendos al exterior, más el empecinamiento en no honrar el Gobierno la totalidad de los compromisos externos.

Las importaciones cayeron en menor medida que las exportaciones, apenas 6,7%, debido a que la baja de precios fue menor (se deterioraron los denominados términos del intercambio comercial) y al crecimiento en mayor medida de las cantidades (9%), por el incentivo que representa el atraso cambiario para los productos con menos restricciones, como los insumos y los automotores.

El primer semestre de 2015 cerró con una balanza comercial que redujo el superávit del año anterior de u$s3.326 millones a la tercera parte (u$s1.232 millones), porque las exportaciones se contrajeron en 18% y las importaciones en 13 por ciento.

La fuerte baja del precio internacional del petróleo y la energía determinó que el semestre terminara con una reducción del déficit de la balanza comercial energética de u$s3.520 millones a 2.089 millones, posibilitando al país un ahorro de u$s1.431 millones.

Observa el Indec que "si en este período se hubiesen registrado los mismos precios que en el acumulado al primer semestre de 2014 el saldo comercial hubiese sido de u$s3.874 millones. Bajo este supuesto el país tuvo una pérdida en los términos del intercambio de 2.960 millones de dólares".

Fuente: Indec e Infobae
Mariano Recalde, presidente de la empresa, aseguró que el colapso se debe al paro de controladores, un quite de colaboración de pilotos, factores climáticos y vuelos repletos. La compañía anunció en su página web un listado de cancelaciones. De esta manera, ya son más de 300 los servicios anulados desde el inicio de las vacaciones.

Debido al conflicto que se registró en Aerolíneas Argentinas en los últimos días con la cancelación de vuelos, la empresa decidió suspender la venta de pasajes a cualquier punto del país hasta el próximo 3 de agosto, día en que finalizan las vacaciones de invierno en Buenos Aires.

Según informaron mediosnacionales, las autoridades tomaron la medida luego de que la empresa publicara un listado de más de 30 vuelos cancelados y reprogramados para ayer y hoy.

El presidente de Aerolíneas Argentinas, Mariano Recalde, explicó que no hubo sobreventa de pasajes y que el conflicto se desencadenó por una serie de factores acumulados. “Un paro de controladores, un quite de colaboración de pilotos, factores climáticos, aviones fuera de servicio y vuelos con ocupación plena provocaron esta situación”, dijo.

En esa línea destacó que los pasajeros fueron avisados de las reprogramaciones y que "no habrá nadie que llegue al aeropuerto y no vuele en el momento en que estaba previsto".

Por su parte, el jefe de Gabinete Aníbal Fernández apoyó a Recalde y negó que exista sobreventa de pasajes. "Esta firma, que ha sido administrada cuidadosamente y prolijamente para llevarla al lugar donde está y tiene en función de todas las encuestas que se realizan a pasajeros, el mayor estándar de la Argentina, no lo ha hecho sobrevendiendo pasajes ", aseguró.
Intención de voto a presidente

Scioli 36,1%
Macri 29,5%
Massa 13,5%
De La Sota 4,6%
Stolbizer 3,2%
Altamira 2,6%
Carrió 1,6%
Sanz 1,2%
Rodríguez Saá 0,8%

Fuente: Giacobbe y Asociados
Por Marcelo Arancibia 
Partido GEN San Juan 
Para entender la política argentina debemos recurrir a la historia. La historia nos cuenta no solo lo que sucedió, también nos advierte que lo sucedido no era inevitable, y que la variación de cualquier hecho podría haber provocado una cadena de acontecimientos por completo distinta. Como decía Borges, "el pasado es tan conjetural como el futuro".

Para conjeturar el presente deberíamos abandonar el determinismo, como el método marxista del materialismo histórico, que excluye el azar y la condición humana de los individuos. Para el materialismo las leyes históricas son como las de la física, inmutables e impersonales. La historia avanza en una dirección, y por lo tanto tiene un motor, que es la lucha de clases. En medio de estos grandes movimientos, no queda lugar para el libre albedrío de los seres humanos: la única tarea posible es, a través de la conciencia de clase, averiguar la posición política correcta, que se corresponde con el desarrollo de las fuerzas productivas y la correlación de fuerzas entre los grupos sociales.

Tampoco sirve para entender el presente político argentino la otra gran ley del determinismo histórico, de corte hegeliano-marxista, según la cual "los grandes acontecimientos, como los grandes personajes de la historia, suceden dos veces, la primera como tragedia y la segunda como farsa.

El determinismo histórico nos lleva a conclusiones erradas. Por ejemplo, si reconocemos al populismo como un género político opuesto al liberalismo, y admitimos que tanto el nazismo como el kirchnerismo son sub especies del populismo, cometeríamos el error mayúsculo de partir caracterizando al nazismo como una tragedia, para concluir inevitablemente que el kirchnerismo es su farsa; y en la argentina, tanto los kirchneristas como anti kirchneristas en su generalidad son populistas pero no nazi-fascistas o stalinistas-maoístas, responsables de las mayores matanzas y genocidios que recuerde la humanidad.

A su vez, el motor de la historia en la argentina no es la lucha de clases. En la argentina la historia es recurrente, un corsi e ricorsi, donde dos grandes oligarquías, que representan al 1% de la sociedad que se apropia de más del 50% de la renta que produce el País; se disputan el reparto de los despojos del Estado.

Así, el famoso "círculo rojo" al tratar de imponer una falsa polarización electoral entre Scioli y Macri, como si el primero fuera la exclusiva encarnación del populismo, y el segundo la quinta esencia de la República, oculta el verdadero entramado que se teje en los pliegues del poder real, en los términos de un nuevo pacto de gobernabilidad entre el pejotismo pos CFK (Scioli) y aquellos sectores económicos con una rentabilidad subsidiada por el Estado (Macri), equilibrio que se rompió cuando el populismo K, en su afán por perpetuarse y enriquecerse, comenzó a financiar la expansión económica con inflación, y la renta del Estado fue puesta en mano de empresarios de la estirpe de los Cristóbal López o los Lázaro Báez.

El determinismo como método histórico para analizar la realidad política argentina es una trampa, porque profundiza la grieta, convirtiendo a republicanos en populistas. Cuando Elisa Carrió justificó su apoyo a Macri y no a Massa, lo hizo reconociendo que ambos eran corruptos, pero destacando que el Jefe de Gobierno Porteño era al menos republicano ¿Se puede ser republicano siendo un corrupto? ¿Qué pasó en aquella dirigencia política que concebían a Macri como la bestia negra del empresariado menemista, para convertirlo ahora en la esperanza blanca del republicanismo?

Cuenta en sus memorias el pintor expresionista alemán George Grosz que unos meses antes de la toma del poder en Alemania por parte de Hitler, había advertido que su kiosquero habitual ya no llevaba en la solapa una insignia con la hoz y el martillo, sino una pequeña esvástica.

Repito, ningún político argentino es la farsa de Hitler, Mussolini o cualquier otro dictador sanguinario de la historia contemporánea mundial. Incluso, son populistas light, comparados a un Chávez, Maduro o Perón. Pero cuando Lilita Carrió nos anuncia casi a diario la inminencia de un auto golpe de Estado por parte de los K, hace lo mismo que hace CFK cuando nos relata desde el atril que es víctima de los más diversos golpes de Estado por parte de la oposición y de las corporaciones. Estos discursos que meten miedo y odio en la ciudadanía, sirven para allanar el camino a la Casa Rosada de Macri o de Scioli, sin que la sociedad los interpelen sobre lo que representan y el tipo de sociedad que necesitan sus representados para continuar haciendo negocios privados con recurso públicos.

Volvamos a la historia. La tarea del historiador es volver presente el pasado. Hemos leído muchas veces el relato del ascenso de Hitler al poder, lo que no se dice es que no lo conquistó, le fue entregado; Hitler no llegó a canciller en virtud de unas elecciones democráticas, sino gracias a una conspiración en la que participaron algunas de las personas que tenían más responsabilidad en la defensa de la democracia alemana.

La conquista del poder por parte de los nazis no era inevitable, y ésa resulta quizá la lección más amarga que nos deja la historia, si se piensa en lo que vino después de enero de 1933. Fue la idiotez y la frivolidad de unos cuantos políticos alemanes, sumado a su ineptitud, ceguera y el grado insondable de su culpa lo que facilitó la toma del poder por parte de los nazis.

Si en la Argentina, y en nuestro San Juan, nos rebelamos contra el presente de corrupción, decadencia democrática y económica del País, es porque deseamos con todas nuestras fuerzas que la cadena de la fatalidad y la idiotez se rompa, y las elecciones democráticas, en su lógica de ensayo y error, sea la herramienta que nos permita evitar un nuevo desenlace de espanto y derrota. Ahora, si tenemos enfrente a un candidato con la catadura moral de un Amado Bouduo, y lo votamos, es porque puesto en el lugar de Bouduo, haríamos lo mismo que éste, sin aprender nada de la historia.

Por ello, y como decía Primo Levi, "lo que ha ocurrido, puede volver a ocurrir, y lo que parecía imposible en cualquier momento se hace ominoso y real".

La historia nos debe servir para aprender a no resignarnos a la inevitabilidad del pasado en el presente, y que con coraje y lucidez podemos evitar otros populismos por otros medios, sea este populismo el pejotista de los Scioli o el de derecha al estilo berlusconiano de los Macri.
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