Lunes, 17 Junio 2019
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Nacionales

Una de las novedades de la misa de la Noche de Navidad que hoy a las 17.30 presidirá el Papa Francisco en San Pedro, será el hecho de que el Pontífice llevará personalmente entre los brazos la imagen del Niño Jesús que será colocada en el pesebre. Para alquilar balcones.

La otra novedad será la música clásica, y en particular de Wolfgang Amadeus Mozart, autor austríaco amado también por su predecesor Benedicto XVI. Será ejecutado en el momento del Creo, el "Et incarnatus est" de la Misa en Do menor K427 de Mozart.

La composición, que se incluye entre los cantos litúrgicos gregorianos previstos en la celebración, será ejecutiva por la Orquesta sinfónica de Pittsburg dirigida por el austríaco Manfred Honeck. Solista será Chen Reis, soprano de origen israelí.

A partir de las 16.30, en preparación de la misa de Jorge Bergoglio, será ejecutado en la basílica vaticana el "Concierto par arcos hecho para la Noche de Navidad" de Arcangelo Corelli.

De la procesión litúrgica de ingreso formarán parte diez niños en vestidos tradicionales, con ramos de flores que serán depuestos ante la imagen del Niño Jesús frente al altar central.

Son niños de varias partes del mundo, elegidos por países tocados por los viajes recientes del papa: Italia, Europa, Corea y Filipinas.

En la liturgia natalicia presidida por Francisco entra este año también el tema de la familia, argumento del Sínodo y de la Jornada Mundial de las Familias de setiembre próximo en Filadelfia.

Al término de la celebración, tras la bendición, la procesión, acompañada siempre por los diez niños, se trasladará al pesebre que se encuentra en la basílica, en la Capilla de la Presentación. Será el Papa quien tomará en sus brazos la imagen del Niño Jesús, que durante la misa estaba en el trono frente al altar y que será colocada en el pesebre.
Martes, 23 Diciembre 2014 08:12

Murió Joe Cocker, una leyenda del rock

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El cantante británico Joe Cocker, célebre por su voz rasposa y su estilo "rabioso" (aunque masivamente el público lo recuerda como el autor de "Up where we belong", tema de "Reto al destino", y "You can leave your hat on", el famoso "Puedes dejarte el sombrero puesto" de Nueve semanas y media, que en Argentina se usa en los casamientos, murió a los 70 años en Colorado, EE.UU., como consecuencia de un cáncer de pulmón. En Woodstock fue uno de los que descolló. Mirá y escuchá en esta nota algunas de sus canciones.

Nacido el 20 de mayo de 1944, entre sus interpretaciones conocidas también figuraba su versión de "With A Little Help From My Friends", de Los Beatles. Bastaba con ver el gesto imposiblemente desquiciado de Cocker en la portada de su primer LP para entender que necesitaba una gran ayudita de sus amigos. "With a Little Help From My Friends" de 1969, arranca con un cover impresionante de "Feelin Allright" clasico del grupo Traffic en una rendicion avalada por la presencia en el estudio del líder de esa banda, Stevie Winwood. En esas sesiones, que convirtieron a un cantante de bares en astro de rock, también estaban Jimmy Page y el maestro de los teclados, Chris Stainton.

La idea de que Joe Cocker era lo más parecido a un cantante soul que pudiera surgir de Inglaterra había reunido a todos esos talentos, permitiéndole que reformara hits de los Beatles como el del titulo, y reinventando todo tipo de standards del rock y folk, por ejempo "I Shall Be Released" de Bob Dylan, o "Don't Let Me Be Misunderstood", popularizado por Eric Burdon & The Animals más que por la legendaria Nina Simone.


Pero mas allá de la calidad y originalidad para ese momento de ese disco y su segundo álbum, "Joe Cocker" (ya con la dirección musical de otro personaje único, Leon Russell, aportando la música y los arreglos de obras maestras como "Delta Lady"), fue la performance ultrahippie hasta lo impresentable, verdaderamente caricaturesco, que lo convirtió en una de las maximas superestrellas de su era al cantar "With a Little help..." con su inigualable remera con diseños batik, y gestos expresionistas que lo convertían en una especie de zombie espástico decidido a que no queden dudas de que alcanzaba el éxtasis en el escenario. Digamos, nadie estaba tan recopado como Cocker. Además de figuras como Hendrix o The Who, probablemente el momento que define Woodstock sean las contorsiones de este inglés que inmediatamente convirtió sus dos discos en oro a ambos lados del océano.

Pero el momento culminante de su carrera vino con su propia película, "Mad Dog & Englishmen", prototipo del rockumental de esa era dirigido por Pierre Adidge en 1971-, con dos o tres docenas de músicos en escena, liderados por el pelopincho Leon Russsell, y por supuesto todos de aquí para allá en aeropuertos, hoteles y toda la mitología rockera propia de aquellos años locos. "Mad Dog & Englishmen" es un disco doble, editado a todo lujo para aquellos tiempos, que sonaba y sigue sonando increíblemente bien lo que es un verdadero milagro teniendo en cuenta que, entre casi 40 músicos, de golpe se escucha perfectamente un gran solo de guitarra o de teclados-. En la partida de esos perros rabiosos había figuras del calibre de Rita Coolidge, el bajista Carl Raddle y el legendario saxofonista Bobby Keyes, fallecido hace un par de semanas.


Luego de esta epopeya rabiosa, Cocker se sumió en juergas interminables, que de todos modos no impidieron que de tanto en tanto reapareciera con hits generalmente usados para películas taquilleras como "Reto al destino" o "Nueve semanas y media" (una pena que masivamente muchos lo recuerden por el cover de "You Can Leave Your Hat On", cuyo clip podria ser considerado todo un ejemplo del kitsch ochentista). Justamente, uno de los grandes momentos de este gran histrión del soul blanco fue cuando, luego de que en el programa Saturday Night Live el genial John Belushi lo imitara sin piedad se quedaba paralitico cantando, con la remera batik, y luego no se podía levantar del suelo, por ejemplo- Cocker no dudó en aparecerse en el programa a burlarse de si mismo al lado de Belushi, jugando a quien ponia las caras mas patéticas.



En esa época Cocker ya estaba fichado como el más rabioso de los sobrevivientes de Woodstock, mala fama que provocó que durante una extraña presentación en el Luna Park de la época de la dictadura militar, tuviera pésimos comentarios de casi toda la prensa criolla, aunque los que lo vieron en vivo aseguran que fue uno de los grandes momentos rockeros de la apagada Buenos Aires de fines de los '70. Mas allá del histrionismo y la leyenda, los primeros tres discos de Cocker son algo para redescubrir.
El domingo 21 de diciembre, cerca de las 16, murió en el sanatorio Güemes Horacio Ferrer. Autor de letras de tangos inolvidables, tal elcaso de María la de Buenos AiresEl Chiquilín de Bachín y Balada para un loco, entre otros. Allí permanecía internado desde hacía varios días. Fundó la Academia del Tango. Escribió inolvidables versos para los más renombrados compositores de la música popular. Había nacido en Montevideo y luego se nacionalizó argentino.

Su querida Lulú Michelli, artista plástica que compartía su vida desde 1982, anunciaba la noticia envuelta en lágrimas. Poco tiempo después, el ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, lo daba a conocer en forma masiva por su cuenta de Twitter. Él mismo organizó todo como para que los restos del poeta fueran velados en la Legislatura porteña, desde las 23 de ayer hasta las 15 de hoy.

Un dandy siempre sonriente y amable como pocos, desde 1976 Horacio Ferrer vivía en una habitación del hotel Alvear. Hace algunos meses tuvo un accidente doméstico que lo condujo a un declive irreversible en su salud. Se cayó en la bañera y el golpe le ocasionó un coágulo en la cabeza. Por ese motivo fue intervenido quirúrgicamente, pero a los pocos días de regresar al hogar Lulú se dio cuenta de que no todo estaba bien.

Enseguida fue operado nuevamente y, aunque siguió una estricta rehabilitación, nunca se recuperó del todo. Su estado se resintió mucho en los últimos meses y una maldita neumonía contribuyó a sumar complicaciones a una salud cada vez más deteriorada. Problemas respiratorios y, finalmente, cardíacos definieron el cuadro. El poeta ayer murió a consecuencia de un paro cardiorrespiratorio. Sobre el cierre de esta edición se definía si sus restos serían trasladados al cementerio de la Chacarita.

"Horacio era un gran amigo a quien conocía desde hacía mucho tiempo. Siempre tuvo un gran talante el gran poeta. Lo quería muchísimo, porque además de haber renovado la poesía del tango fue un tipo bárbaro -lo describe Hernán Lombardi-. Básicamente era un poeta que vivía como un poeta. Una persona generosa, culta, abierta a otras tradiciones, sin dudas uno de los testimonios más fuertes del tango. Él podía ser tradicional y renovador al mismo tiempo. Horacio era una bella persona."

Además de artista, Horacio fue un gestor permanente. Al frente de la Academia Nacional del Tango, entidad de la cual fue su corazón y su alma, no dudaba en recibir a quien quisiera hablar con él. Fue uno de los seres más generosos del ámbito artístico y cultural del Río de la Plata. Muchos han escrito su primer libro gracias a él. A Horacio lo fascinaba la investigación y estaba dispuesto a mover cielo y tierra con tal de realizar los sueños de alguien. Le encantaba hacer realidad sueños. Simplemente sonreía, pedía amablemente, acariciaba con algún verso y sacaba una flor. Así era.

Y, con un poco de confianza, uno podía llenarse el alma con esas anécdotas y ese humor único que lo caracterizaron siempre. Era un maestro al que le encantaba premiar. Entre las muchísimas obras que realizó quedan la Biblioteca del Tango, el Liceo Superior del Tango y el Museo Mundial del Tango, en Rivadavia al 800, en el Palacio Carlos Gardel.

Su pasión por el teatro fue heredada por su padre, integrante de la famosa Troupe Ateniense, un grupo independiente de cómicos, allá por los años 20. Héctor Gióvine hace unos años lo honró con una obra musical sobre su vida que se llamó Volá, vení, volá, en el teatro La Comedia. "Yo no entiendo que haya dos países; a mí me tocó nacer en el justo medio del Río de la Plata", dijo alguna vez.

La admiración por Ferrer siempre traspasó fronteras y, como él resguardaba su ego, esas noticias no solían trascender lo suficiente, lo merecido. Se subió a múltiples escenarios para encarnar al Duende de esa obra de arte que es María de Buenos Aires, el gran musical argentino, tan existencialista, poético y metafórico como él. "Uno de los privilegios más grandes de mi vida fue conocer a Horacio. Compartimos el escenario unas 20 o 30 veces y cada vez fue una inspiración inmensa tocar al lado de su voz mágica. Nacimos en la misma fecha con 30 años de diferencia, él en Montevideo, yo en Noruega, y eso nos reunía más todavía", comentó emocionado el reconocido bandoneonista Per Arne Glorvigen. Así se lo recuerda al duende, cuya alma ya flota en Buenos Aires, sobre una bicicleta blanca. Como es debido.
Jueves, 18 Diciembre 2014 11:59

Noticias más importantes de 2014

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Boko Haram y el grupo Estado Islámico se cuelan en los principales titulares del año y el mundo observa preocupado cómo se extiende la epidemia del ébola. Fuente: Andrés Repetto TV



Accidentes aéreos, la crisis en el este de Ucrania y la ofensiva militar sobre la franja de Gaza marcaron el 2014. Acá la Primera parte de un informe que resume laas noticias internacionales del año 2014. Más info internacional acá.
Lunes, 08 Diciembre 2014 09:53

Soñador en su sueño

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Hoy se cumplen 34 años del asesinato de John Lennon. Un día como hoy, 08 de diciembre de 1980, el músico perdió la vida al recibir cinco balazos en su cuerpo cuando entrada al edificio Dakota, en Nueva York, donde residía junto a Joko Ono.  Acá dejo una ficción que publiqué en el suplemento Cultura de diario Perfil del domingo 10 de febrero de 2013.
E. Simón


Soñador en su sueño 
Por E. Simón 
El pulso decía que estaba vivo, pero el pronóstico no era para nada alentador. El médico, que hacía unos segundos había bajado de la ambulancia, no dijo nada. Agonizaba John. Tirado en la entrada del edificio Dakota, empezaba a apagarse. La gente no tardó en agolparse en la esquina de Calle 72 y Central Park. En New York, la noche se ponía fría, atribulada, gris.
Sobre una cama barata, en una habitación rudimentaria, un fanático disfruta y tiembla. Has llegado a la cúspide de tu vida, Mark. Terminaste con los días del rockero pacifista.
Pronto llegó la  policía, subieron al músico en la ambulancia y se lo llevaron. Ahí va John Lennon camino al hospital. Sin proponérselo, ese cuerpo casi muerto es el embrión de una leyenda imparable. Los sueños suelen devorarse al soñador. Deberías saberlo, muchacho.
Había nacido un 9 de octubre de 1940. Su padre, Fred Lennon, fue un marino sin suerte. Abandonó a Julia Stanley, la mamá de John, cuando este era apenas un niño. La situación la supera, entonces lo deja a cargo de Mimi, su hermana. Tía Mimi va a cuidarte en adelante, chico.
Es una tarde fría en Inglaterra. Lennon está en casa de su amigo Petter. Tirados, sobre la alfombra del living, escuchan en el combinado un par de discos del padre de Petter. Afuera hay neblina y el aire hiela los huesos. Adentro suena Elvis Presley, Hotel rompecorazones. John queda alelado con esa melodía que se le pega a la piel. El disco da vueltas hasta que llega la noche y los amigos se despiden. Regresa a casa y le pide a Mimi que le compre una guitarra. La guitarra no tardará en llegar. Es el comienzo de un fenómeno infatigable y estruendoso que el mundo conocerá como The Beatles.
El joven Lennon ya tiene veinte años. Toca en la banda The Quarrymen, que más tarde se llamará The Silver Beetles. El nombre definitivo será de The Beatles. Todavía no han llegado los oropeles. Aún falta lo mejor. Vendrán días de fama, noches agitadas, recitales frenéticos y entrevistas en la tele. No faltarán notas en los diarios, radios y revistas del mundo. Serán los “cuatro fantásticos de Liverpool”. Y vos vas a ser uno de ellos, John. El camino se bifurcará en senderos diferentes. Cada cual atenderá su juego. Así ocurren las cosas en la vida. ¿Por qué serías la excepción? ¿Por qué deberías salvarte de lo que viene?
Es la hora de la cena. Mark Chapman está parado cerca de la entrada del edificio. Yoko y John regresan al Dakota. Ella se adelanta. Detrás viene Lennon. Entonces sí, sucede lo que sigue: Señor Lennon, grita Chapman, y dispara con un calibre 38. Una bala falla. Otras dos van a parar a la espalda del rockero y dos más entran por el hombro izquierdo. Él alcanza a subir cinco peldaños. Me dispararon, dice, y se desploma. El conserje del edificio, Jay Hastings, lo abraza y le quita los lentes. La policía no tardará en llegar.
Las radios y los canales de televisión se pusieron en marcha. La metrópoli fue una máquina de machacar. Sabían que todo lo que pudiese relacionarse con el tipo asesinado sería, en adelante, mercancía válida. Los diarios del día siguiente se hicieron eco ocupando las primeras planas con lo sucedido. Corrían los años 80 y el mundo también corría. La venta de discos de The Beatles subió estrepitosamente. Las minifaldas y los pantalones Oxford ya eran pasto viejo para la moda. La canción Imagine se convertía en un himno para toda la civilización. En Latinoamérica empezaban a tambalear las dictaduras. Las fábricas seguían produciendo. El mapamundi seguía partido en dos. Faltaba poco para que nos alcanzara con fiereza esa injusticia abominable a la que llamaron Siglo XXI. Y lo peor: John Lennon había sido asesinado de cuatro balazos.

Publicado en diario Perfil, domingo 10 de febrero de 2013.
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