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Viernes, 22 Febrero 2019 19:07

Detuvieron a Dragonetti, empresario enriquecido en el Gobierno de Gioja y Cristina

Por El País Diario

El ventajero empresario Hugo Dragonetti, de la firma Panedile, está involucrado en la causa que investiga la cartelización de la obra pública durante el kirchnerismo ladrón.

El empresario de la construcción, Hugo Dragonetti, fue detenido este viernes por orden del Juez Claudio Bonadio. El infausto había sido indagado esta semana en la causa iniciada a partir de los Cuadernos de la Corrupción que ventiló el chofer Oscar Centeno. En el expediente se investiga la cartelización de la obra pública durante el kirchnerismo ladrón.

El empresario, propietario de Panedile, es famoso en San Juan por la cantidad de obras que ligó cuando Gioja era gobernador.

Se lo conoce bajo el apodo de Ladronetti, mote que le inventó la exdiputada radical Delia Pappano.

A mediados del 2017 hubo escándalo por la paralización de los trabajos en la Ruta 40 y por el despido de más de 200 empleados en la Ruta Interlagos. Muchos años antes, fue acusado  de quedarse con 100.000.000 de pesos de los Diques Los Caracoles- Punta Negra. Sin embargo, gracias a la Justicia genuflexa de San Juan, el hombre salió ileso de aquel entuerto.

Esta vez le tocó ir adentro. La Justicia Federal no es lo mismo que la Justicia vernácula.

El nefasto Dragonetti

El empresario alcanzó su esplendor durante el Gobierno de Jorge Alberto Escobar en la provincia de San Juan. Es dueño de la compañía que construyó el Dique de Ullum y hoy trabaja en la obra de Ruta 40.

El Juez federal Claudio Bonadio ordenó el procesamiento de la expresidenta, Jefa de la Banda, Cristina Fernández. Además, en la volteada cayeron 22 empresarios que están pegados en la causa de los Cuadernos de las Coimas que dio a conocer el tristemente célebre Oscar Centeno.

Entre los acusados aparece el notable sanjuanino Hugo Dragonetti, dueño de la empresa Panedile. El sujeto tiene larga trayectoria en obras públicas en la provincia de San Juan. Está procesado por una presunta red de coimas en la obra pública.

Panedile es la encargada de la obra de la Ruta 40, en Pocito. En la cúpula de la gris compañía, analizan rescindir el contrato por entender que no están dadas las condiciones para avanzar con los trabajos.

Hasta hoy, Dragonetti estaba procesado sin prisión preventiva junto a otros cinco empresarios. Hay seis con prisión preventiva sin excarcelación, entre ellos Ferreyra de Electroingeniería y Lascurain de la UIA. Asimismo hay diez con prisión preventiva y excarcelación concedida.

El famoso empresario llevó a cabo grandes obras de la provincia. A principios de los 80 construyó el Dique de Ullum y en 2002, cuando se frenó y judicializó la construcción de los diques Caracoles y Punta Negra, desempeñó un nefasto rol político en la crisis que derivó en la destitución del entonces Gobernador Alfredo Avelín, de la Alianza. Avelín, en aquel entonces, lo apodó públicamente como "Ladronetti", mote que le quedó por mucho tiempo y que hoy parece empezar a confirmarse. En realidad, la leyenda cuenta que fue la diputada radical Delia Pappano quien, durante una comisión investigadora, le espeto el apodo en la cara al propio Ladronetti.

Las últimas grandes intervenciones de Panedile fueron para la construcción del Teatro del Bicentenario y la Ruta del Perilago que une Caracoles y Punta Negra.

El sospechado emprendedor trabaja actualmente en el acceso Sur de Ruta 40, que estuvo frenada en varias ocasiones por falta de fondos de la Nación.

El proceso judicial

Dragonetti se presentó el miércoles a declarar en la primera tanda de las 101 indagatorias que el Juez Bonadio fijó en el caso iniciado a partir de los arrepentimientos del expresidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Carlos Wagner y del financista Ernesto Clarens.

Wagner había revelado el modo en el que a partir de los inicios del kirchnerismo saqueador se organizaron la licitaciones de obra pública para que fueran los empresarios quienes decidieran qué compañía se iba a quedar con cada contrato. Puso al exministro de Planificación, el delincuente Julio De Vido, como el hombre del kirchnerismo que planteó el esquema. A cambio de las obras, las empresas tenían que entregar un porcentaje en coimas que iban destinadas a atragantar la codicia insaciable de Néstor y Cristina, el matrimonio que saqueó al Estado argentino durante 12 años.

Wagner explicó que los pagos se hacían en las oficinas del financista Clarens, quien ratificó aquella historia. Clarens además aportó planillas con los pagos que hicieron las empresas. Merced a esas listas, la Dirección Nacional de Vialidad iba abonando los avances en las obras.

Entre los dichos de Clarens, Wagner y de otros arrepentidos más la información obtenida en el expediente, se llegó al llamado a indagatorias para 101 personas entre los que están empresarios y exfuncionarios del kirhcnerismo. Ahora le toca declarar al empresario Ángel Calcaterra, primo del Presidente Mauricio Macri, el estafador más grande de la historia argentina. El lunes es el turno de la expresidenta ladrona, Cristina Fernández de Kirchner.

Dragonetti, de la firma Panedile, había admitido cuando comenzó el caso de los Cuadernos que pagó a Roberto Baratta, exfuncionario del Ministerio de Planificación. En los Cuadernos del arrepentido Oscar Centeno, Baratta figuraba como el responsable del sistema de recolección de coimas. El célebre empresario había dicho que eran aportes voluntarios para apoyar al gobierno en la organización de actos para sus campañas electorales. Dijo que los aportes los hizo de manera personal sin involucrar a nadie la empresa Panedile.

Según las listas de Clarens, la empresa Panedile había pagado una cifra cercana a los 3 millones de pesos. Dragonetti declaró este miércoles ante el Juez Bonadio y negó los pagos que Clarens le había atribuido. Además, señaló que a Clarens sólo lo había visto en eventos sociales y que no tenía una relación.

Según fuentes judiciales, durante la investigación se detectaron unas 50 llamados entre Clarens y Dragonetti, hecho que habla de una relación que excedía los encuentros sociales.

Dragonetti fue detenido por efectivos de la Policía Federal en la calle Sargento Cabral al 800, en Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Por otra parte, ayer por la noche fue detenido en su casa de Barrio Parque el empresario Horacio Gustavo Ammaturo, quien según fuentes judiciales fue aludido en las anotaciones de Oscar Centeno.

Los investigadores tardaron varios meses en determinar que la referencia que hizo Centeno a una entrega de dinero en determinado domicilio se correspondía con el empresario que fue detenido en las últimas horas.

Panedile, una empresa ligada a San Juan

Panedile es una empresa que nació en 1947 y en sus orígenes se encuentran capitales italianos. Luego cambió de dueños hasta que en el año 2000 ingresó la familia Dragonetti, actual propietaria de la firma. En los primeros años sólo hizo tres obras, hasta que asumió Néstor Kirchner en 2003, donde de repente le adjudicaron una treintena de emprendimientos públicos, entre los que están las represas sanjuaninas.

Hugo Dragonetti fue subsecretario de Obras Públicas durante el tercer gobierno de Juan Perón y su sucesora y viuda, Isabel Martínez, y es un hombre al que le adjudican muy buenas relaciones con el exministro de Planificación Federal, Julio De Vido. Tanto que algunos empresarios sanjuaninos y de otras latitudes llegaron a sospechar que la empresa de Dragonetti perteneció al funcionario, algo que nadie hasta el momento pudo comprobar.

Su historia con la provincia es de amor y odio, todo a la vez: Panedile logró que le adjudicaran la construcción de los diques Los Caracoles-Punta Negra, cuando aún la idea era licitar los dos diques a la vez. Después, con los sucesivos problemas económicos de la provincia, allá por 2002 cuando San Juan debía hasta cuatro sueldos a sus empleados y todo podía estallar por los aires (de hecho así ocurrió), el empresario tuvo sus días de mayor estrellato público, los que se recuerdan hasta hoy: ofreció prestarle plata a la provincia de los fondos para los diques, como si se tratara de un trato entre almacenero y vecino.

Luego, en el absurdo más importante que se recuerde, condujo una marcha de obreros de la construcción hasta la Casa de Gobierno, maquinaria pesada incluida, para exigirle al exgobernador Avelín el pago a los empleados de la obra que él tenía adjudicada. Eso no fue todo: más tarde, el exgobernador Wbaldino Acosta, sucesor de Avelín, lo demandó por haberse quedado supuestamente con unos 100 millones de pesos de los diques, ya que sospechaban que Dragonetti había cobrado certificados de obras que nunca se hicieron. Curiosidades sanjuaninas: un informe del Tribunal de Cuentas concluyó en aquel momento que efectivamente la provincia le había pagado más de lo que la empresa había construido. La rareza la protagonizó después el exjuez Leopoldo Zaballa Pringles, ahora jubilado, quien justificó las diferencias entre plata pagada y obra construida al fallar que no había necesidad de pagar por los avances de obra, sino por un plan previamente pactado. ¿Resultado? Dragonetti zafó y nunca nadie supo qué pasó con los más de 100 millones de pesos de la suma y resta que hizo el Tribunal de Cuentas.

A pesar de esa historia y sólo por registros periodísticos publicados por éste u otros medios, se puede arriesgar que Panedile tiene a su cargo una gran cantidad de obras: la Ruta 40 Sur ($720 millones), el perilago del dique Punta Negra ($1.100 millones), el Teatro del Bicentenario ($700 millones), Los Caracoles (409 millones de dólares), Punta Negra (450 millones de dólares) y El Tambolar (900 millones de dólares). Todas obras adjudicadas o negociadas (dos diques no fueron a través de una adjudicación) durante el kirchnerismo.