Sábado, 17 Agosto 2019
El tiempo - Tutiempo.net
Domingo, 21 Abril 2019 11:00

Peronistas somos todos, nadie es Cambiemos

Por Ernesto Simón

Una vez el General Perón, una de las figuras más nefastas que padeció Argentina, dijo: "Peronistas somos todos".

La frase quedó grabada a fuego en el imaginario colectivo de un pueblo que entendió que la intolerancia y la prepotencia serían un ingrediente cotidiano en sus vidas, en tanto y en cuanto los presidentes que sucedieran al Pocho dirían sin remordimiento: "Vamos por todo".

Para entender que todos somos peronistas, es necesario interpretar al peronismo. No es tarea fácil. Borges, que poseía una mirada histórica de la política argentina, fue la mente más lúcida que enfrentó al expresidente Juan Domingo Perón. Y también fue el más preciso a la hora de explicar el ADN de los argentinos.

El maestro definió al peronismo como "ridículo y oprobioso". Para Borges, la llegada de Perón al poder significó el triunfo de la Barbarie sobre Civilización, y también es el fin de un sueño de libertad y progreso con el que alguna vez soñaron los argentinos y argentinas, también les argentenes, para no quedar mal con mis amigas feminista.

El escritor más importante del país y uno de los mas notables del mundo, describió al peronismo como la sed y el hambre de poder, la prepotencia, el soborno, la corrupción y el mal gusto. Sagaz observador, advirtió que el peronismo no era un fenómeno pasajero y volátil para Argentina, era sin dudas un gen que, en adelante, quedaría inoculado en la idiosincrasia criolla para siempre.

Finalmente, y con el fenómeno genético ya incorporado (Maradona diría que "la tenemos adentro", otro gran hallazgo de la filosofía criolla), Borges declara que Argentina "no existe como país, es pura jactancia. Los argentinos son superficiales, frívolos y snobs. Políticamente, Argentina no cuenta. Económicamente, los militares la robaron, la arruinaron. Argentina es un país donde la gente ya no quiere ser pagada con su propia moneda". Acá una definición meridiana que admite todas las disquisiciones del mundo. Sin embargo, el concepto será lúcido, sólido y brillante siempre.

Hasta aquí la prueba de que, como dijo el Pocho Perón, "peronistas somos todos", los que adhieren al régimen fascista y los que padecemos los gobiernos totalitarios del PJ. Ahora bien, sería oportuno entender que nuestra genética está fallada. Si un hombre que se hacía llamar a sí mismo "el primer trabajador" y reunía a miles de personas empujadas a cantarle: "Perón, Perón, qué grande sos", es la figura rectora de los argentinos, peronistas, neutros y antiperonistas, estamos realmente fregados y lo grave es que no lo queremos aceptar.

Córdoba, San Juan y el ocaso prematuro de Cambiemos

En Córdoba, Cambiemos dejó de participar en las elecciones. Este año, cambiemos no existirá en las boletas. Ni Mestre, ni Baldassi, ni Juez, ni Negri pudieron acordar fórmulas colectivas tanto para la gobernación como para las intendencias más importantes. La diáspora fue inevitable y Cambiemos se quedó sin candidatos.

Es necesario recordar que el Juzgado Electoral Provincial de Córdoba autorizó el pedido del PRO de alejarse de la UCR, tal como lo había hecho el Frente Cívico, y dejó sin efecto el reconocimiento electoral de la alianza Cambiemos para las próximas elecciones del 12 de mayo. 

En Córdoba, a la luz de los pésimos resultados de la economía del Gobierno nacional, nadie quiere ser Cambiemos. Saben que bajo esa denominación es imposible ganar en una provincia que en 2015 prácticamente le dio el triunfo a Mauricio Euforia Macri.

En San Juan sucedió un fenómeno similar. Marcelo Orrego, quien otrora tuvo buena relación con el Ministro Rogelio Firgerio y alguna vez fue mencionado como el candidato a gobernador de San Juan de Cambiemos, fue taxativo: "Yo no soy Cambiemos", aseveró, dejando en claro que Cambiemos en San Juan se ha quedado escuálido y sin votos. El PRO local es apenas una pantalla que no goza del consenso de nadie. El radicalismo vernáculo sigue atravesando una crisis que parece interminable y que comenzó con el fracaso del Gobierno de la Alianza, en el año 2001. Dignidad Ciudadana se fue de ese frente hace rato y Cruzada Renovadora también. ¿Qué le queda a Cambiemos? Nada, apenas un sello de goma y un conjunto de militantes comandados por dos mercenarios que llegaron a la política para juntar plata y currar al Estado. 

Epílogo

Mientras el peronismo siga siendo esa gran tragedia nacional que condenó a los argentinos y argentinas, también a les argentenes, para no quedar mal con mis amigas feministas, el país será antidemocrático, intolerante y violento, porque la política criolla y, principalmente los políticos de nuestro pago todavía no comprendieron que la democracia se construye a fuerza de disensos, debates y consensos.

Como dijo el maestro Borges: "La democracia parece ser el mejor o el menos peor y, al parecer, el menos torvo de los males".

Así nos va.