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Miércoles, 12 Junio 2019 10:09

Par de pájaros: la cumbre entre el sospechoso Gioja y el perdedor Massa

Por Ernesto Simón

La pretendida cumbre entre el PJ y el Frente Renovador, Gioja y Massa, fue la postal patética del abrazo fútil entre un sospechado de corrupción y un perdedor nato.

Ambos buscan la unidad del PJ para lograr una coalición con chances de derrotar a Mauricio Macri, el presidente que estafó a todos los argentinos y argentinas haciendo un gobierno mediocre y errático, casi para el olvido, si no fuera por el gravísimo costo social que dejará el paso de Cambiemos por la Casa Rosada.

Los argentinos y argentinas, también les argentines, para que les amigues feministes no se sientan excluidas, nos encontramos en un callejón sin salida.

De un lado, una mujer ladrona y avarienta, que en 8 años de gobierno fundió el país, saqueó al Estado y se enriqueció de una manera monumental. No hace falta la aclaración: hablamos de Cristina Kirchner.

Por el otro lado, Macri ofreciendo manotazos de ahogado, convocando al aborrecible Pichetto, buscando retener el poder que él mismo dejó escurrir entre sus manos. Mauricio es un sujeto que quedará registrado en la historia criolla como el hombre que faltó a su palabra y estafó a sus hermanos, empobreciendo a toda una nación.

Qué lástima, Macri tenía que ser un poquito mejor que sus antecesores. No le salió, no supo, no quiso. Nadie se explica aún qué fue lo que pasó.

Hoy vimos a un Sergio Massa recibiendo a Gioja, postal patética y decadente de la devaluada política argentina. Un signo de pestilencia que impera en estos tiempos y que al parecer perdurará en estado de fermentación putrefacta durante muchos años más.

Decir que Gioja y Massa son un par de pájaros, es arruinar la empalagosa canción del Paz Martínez.

Gioja está sospechado de corrupción en su propia provincia, la cual gobernó con intolerancia y virulencia gracias al voto complaciente de un pueblo ovejuno que lo votó siempre, y una oposición inconsistente que nunca tuvo vocación por el poder.

Massa es un hombre surgido de las filas de la UCD, un partido liberal de derecha que surgió bajo el mando de Álvaro Alsogaray, quien fuera funcionario en la cartera de economía durante la sangrienta dictadura cívico militar de la década del 70.

Luego saltó a las filas del peronismo, apadrinado por el cuasi mafioso Eduardo Duhalde. De ahí en adelante, su derrotero es más o menos conocido. Intendente de Tigre, veleta eficaz y candidato a presidente macerado en la derrota continua.

Entre estas dos figuras desvencijadas y rancias, Massa y Gioja, el cuadro se conforma solo, sin la necesidad de un caricaturista. La mueca, en su estado natural, es penosa y ridícula.

Y lo más triste: cualquier cosa que puedan acordar entre ambos estará siempre marcada por el fracaso seguro y el anacronismo prematuro. 

Así les va.

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