Jueves, 27 Febrero 2020
El tiempo - Tutiempo.net
Domingo, 11 Agosto 2019 11:19

Analfabetismo científico: Religión en las escuelas

Por Hugo Levato

El destacado doctor en Astronomía, Hugo Levato, hace una análisis profundo donde establece un diálogo entre ciencia, religión y educación.

Hace unos años atrás aparecieron en medios periodísticos cartas poco conocidas de Sarmiento y en particular aquella donde indica que en la escuelas hay mucha religión y poca educación y en esa misma época leí la búsqueda de vocaciones científicas de la Facultad de Ingeniería de la UNSJ y al instante recordé varias notas aparecidas en medios escritos de la ciudad de San Juan en relación con la normativa salteña que disponía que la enseñanza religiosa católica integre los planes de estudio y que se imparta dentro del horario de clase, y que fuera, en 2013, declarada constitucional por la Corte de Justicia de Salta. Una organización civil y los padres que se oponen a esta práctica recurrieron a la Corte Suprema de la Nación alegando que la educación religiosa en la escuela pública durante el horario escolar y como parte del plan de estudios, trae aparejadas prácticas que lesionan los derechos constitucionales a la libertad de religión y de conciencia, a la igualdad, a la no discriminación y a la intimidad. Esas notas en aquel momento, realmente me causaron estupor y pena al mismo tiempo. Pena porque al analfabeto, en este caso científico, hay que tratar de redimirlo de dicha situación y estupor porque las ideas volcadas en esos escritos nos harían retroceder 100 años en la evolución humana. Una cosa es enseñar religión en los colegios públicos, es decir la historia de las religiones, las matanzas realizadas en su nombre, la inserción en las sociedades, la influencia sobre la filosofía y las distintas corrientes del pensamiento y otra cosa muy distinta es enseñar credos y prácticas religiosas. En el mundo hay miles de credos religiosos. Solo en el fichero de la Argentina, Secretaría de Cultos, hay más de 3500 cultos inscriptos oficialmente y todos creen que tienen razón y que están en lo correcto. Evidentemente algo anda mal. Creer que un ser superior ha sido el creador de todo en esta época es dejar de lado a la ciencia que explica con lujo de detalles la creación del universo, su evolución y como la especies entre ellas la humana se desarrollaron (Darwin en “Evolución de las Especies” y Mendel, descubridor de la Leyes de la Genética. Paradójicamente Mendel era un monje Agostino).

Las astrologías y las religiones solo son una cuestión de fe y no de raciocinio.  Para publicar un trabajo científico debemos demostrar los hechos que estamos afirmando. En las religiones, en la astrología y en los distintos fetichismos no hace falta. Se cree en tal “verdad” sin demostración alguna. Pero hoy no se puede ignorar lo demostrado por la ciencia y los hallazgos concretos de la mecánica cuántica, a menos que el analfabetismo científico de algunos llegue hasta desconocer estos hechos fundamentales que constituyen la realidad.

El propio Vaticano ha reconocido los avances de la ciencia hasta el punto de que el Observatorio del Vaticano, cuyo departamento de investigación no está en el Vaticano sino en Tucson, Arizona, USA, cuenta con telescopios poderosísimos que descubren las verdades del Universo, no importa si la iglesia católica en este caso las divulga o no, pero las sabe. Las iglesias son un factor de poder y de sangre y muerte. Ayer la inquisición, hoy Ala y sus seguidores, mataron y matan a mansalva a inocentes, esa fue y es la historia de las religiones. En cambio, la ciencia avanza a paso firme sobre hechos concretos. Así demostró que el Sol giraba sobre su eje (problema para Galileo), que la Tierra no era el centro del Universo y que el hombre es una especie animal con mayor inteligencia y que desciende de otras especies menores y que la evolución de estas lo deja claramente expuesto.

Aquellos escritos que mencioné al principio contienen algunas inexactitudes manifiestas, por ejemplo cuando dicen ¨en un país que tiene una enorme mayoría de creyentes”. Creyentes sin especificar en que, es una cosa, y hay que distinguir a los practicantes de las religiones. Si nos referimos a católicos las estadísticas no indicarían lo que indican y las iglesias del país estarían abarrotadas los domingos en las misas. Sólo el 6%, en un trabajo realizado por Clarin se declara católico practicante sobre una población de casi 50 millones. La Constitución Argentina siempre invocada cuando se habla de estas cosas, dice efectivamente que reconoce a Dios como fuente de toda razón y justicia, pero nunca dice que Dios: ¿el del islamismo, el del judaísmo, el del hinduismo? De ninguna manera habla de qué religión se trata, excepto cuando dice que el Estado sostiene el culto católico y eso ocurre para poder pagarle el sueldo a los obispos. Pero puede ser cualquiera de los dioses en danza en la humanidad.

La Constitución reserva a Dios el juzgamiento de las acciones privadas de los hombres, pero nada dice respecto de cuál de los miles de dioses y sus diferentes variantes se trata. En la Educación no le podemos mentir al educando. Se le debe enseñar verdades demostrables. Dejemos de mentir y tomemos a la ciencia como paradigma. No enseñemos credos de ningún tipo en la escuela pública que está abierta a todo el mundo de diferentes credos, aún a los agnósticos, ateos y a los que creemos que la verdad está en la Ciencia.  La Ciencia es la fuente de toda razón y justicia y no los credos y fetichismos que discuten entre si quien está en lo cierto cuando en realidad no lo está ninguno. Por suerte la Corte Suprema de Justicia, hasta donde llegó el tema de Salta, resolvió que en esa provincia no podrá dictarse educación religiosa en las escuelas públicas en el horario escolar.

Hugo Levato es Doctor en Astronomía, fue Director en Instituto de Ciencias Astronómicas, de la Tierra y del Espacio (ICATE), además de ser galardonado con el KONEX, un Premio al Mérito entre los cinco mejores astrónomos de la década.

Recibió el máximo reconocimiento del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) como Investigador Superior.

Fue el creador del Complejo Astronómico El Leoncito y su director durante 25 años.