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Sábado, 12 Octubre 2019 11:12

Argentina devastada: de una ladrona pasamos a un estafador y terminamos en un ecléctico

Por Ernesto Simón
Argentina devastada: de una ladrona pasamos a un estafador y terminamos en un ecléctico Ilustración: Diego Parpaglione

La democracia ha sufrido un devenir decepcionante: de estar en manos de una ladrona caímos en poder de un estafador farsante y vamos a terminar gobernados por un ecléctico bravucón.

Para no quedar bien con nadie y no olvidarme de ninguno, comenzaré esta nota afirmando que el único presidente de la democracia que estuvo a la altura de las circunstancias fue Raúl Alfonsín, a quien el pueblo, es decir todos nosotros y nosotras, le dimos la espalda y dejamos que lo voltearan. No supimos, no pudimos o no quisimos salir a las calles a defender el régimen republicano de Gobierno. Hoy la historia nos confirma que estamos jodidos, estamos mal, y vamos camino a lo peor.

Cristina necesita zafar de la Justicia y por eso nunca terminó de irse. De hecho, el macrismo, asesorado por Durán Barba, un mercenario eficaz, trató de retenerla en escena para tener un enemigo abominable con el cual meterle miedo a quienes no querían que retorne el kirchnerismo. En nombre del ya trillado eslogan: No Vuelven Más, consiguieron que la retórica del engaño se les vuelva en contra y hoy ya está de vuelta la Runfla de Ladrones que gobernó Argentina durante 12 años, si contamos los 4 años del inefable Néstor y los 8 años de la insaciable Cristina.

Cristina, insisto, necesita fueros. Necesita saber que sus hijos no irán presos. Casualidad o no de los meandros de la escena política, estoy en condiciones de asegurar que Máximo y Florencia Kirchner jamás irán presos. A los hijos del matrimonio ladrón les espera un destino esplendoroso: podrán disfrutar tranquilos de la fortuna que mamá y papá dejaron. Digámosolo sin eufemismos: el dinero que el matrimonio Kirchner le robó a los argentinos y argentinas nunca será devuelto: plata que entra no sale.

Alberto Fernández es casi el paradigma del ecléctico argentino: adopta todo el tiempo posiciones intermedias e indefinidas, sin oponerse a ninguna de las posiciones posibles. Es pragmático, acomodaticio, contradictorio y conciliador. Cree que en esa puja salvaje de intereses que significa gobernar Argentina va a poder estar en paz con todos los sectores. Macanas, Fernández no sabe lo que le espera. No se lo imagina, porque en verdad se encontró la presidencia casi sin esfuerzo. Cristina le regaló sus votos y lo bendijo escudada en un cinismo sorprendente. Cambió candidatura por impunidad, y le salió bien.

Para aquellos argentinos y argentinas que creían que los ladrones de la década kirchnerista iban a pagar por lo que robaron, tengo la mala noticia de que no será así. Cristina nunca irá presa. De Vido y Boudou, tarde o temprano, van a salir. El resto, el chiquillaje de la Banda de Cacos que hoy están presos, incluso los empresarios lavaplata, Lázaro Báez y Cristóbal López, también saldrán a disfrutar del cash arrebatado al pueblo.

Es una tragedia, y, como ya se sabe, la tragedia criolla incluye capítulos penosos. Estoy en condiciones de adelantar otro episodio: Macri y los farsantes que lo acompañaron no irán presos tampoco. Algunos de su Gabinete se enriquecieron a una velocidad que pocas veces se podrá repetir. Letras, deuda, devaluación, inflación, recesión y destrucción del empleo. Toda esa mala praxis que constituyó el Gobierno de Cambiemos jamás será penada.

A esta altura de la historia argentina escribo lo que escribo porque no me permito mentirle a quienes tienen la deferencia de leer esta columna y este diario. Nadie merece que le mientan: ustedes y ustedas tampoco.

Macri desperdició 3 años y monedas metiendo miedo y practicando un gradualismo estúpido. El fantasma del kirchnerismo nunca desapareció. De hecho, ya está de vuelta. Se cumple la profecía cantada: Vamos a volver, a volver, a volver, vamos a volver.

Los números del país devastado

Argentina tiene 163 impuestos nacionales, provinciales y municipales. En 2015 habían 96 impuestos nacionales, provinciales y municipales. Cambiemos incrementó la presión sobre el que paga impuestos.

El gasto público consolidado pasó de un promedio del 31,5% sobre el PBI en la década del 90, cuando ya el gasto público era alto, a un máximo de 47,1% en 2016. Es decir que el gasto consolidado aumentó 15,6 puntos porcentuales del PBI.

Si quisiéramos volver a los niveles de gasto público consolidado respecto al PBI de los años 90, habría que bajar el gasto unos 77.000 millones de dólares. De lo contrario, habría que reducir un 34% el gasto público consolidado actual.

Entre marzo de 2018 y noviembre del mismo año, la cantidad de puestos de trabajo del sector privado en blanco experimentó una caída de 158.000 puestos, sin considerar a los autónomos ni a los monotributistas. En cambio, en el mismo período, el empleo público consolidado (nación, provincias y municipios) aumentó en 43.900 puestos. Los datos son de la Secretaría de Trabajo de la Nación.

Durante el período de Gobierno de Cambiemos, el empleo privado en relación de dependencia cayó en 102.000 puestos de trabajo y el empleo público consolidado creció en 58.800 puestos de trabajo.

El Gobierno de Macri ahorró 2 puntos del PBI en gastos corrientes cobrando más tarifas. Además ahorró otros 1,6 puntos de gastos corrientes que se le escurrieron igual en intereses de la deuda para financiar el gradualismo. A este costo lo pagó sector privado.

La devaluación de la moneda durante el Gobierno de Macri ha sido espeluznante: cuando asumió el dolar blue costaba 18 pesos. En 2019, sobre el final de su mandato, cuesta 58 pesos promedio.

Macri vino a bajar la inflación y la subió. Anunció pobreza cero y la hizo crecer. Iba a aliviar la presión tributaria y la incrementó. Fue una esperpento igual que su antecesora, Cristina.

Y si de moneda verde hablamos, Macri prometió una lluvia de dólares e inversiones, y terminamos hocicando en el Fondo Monetario Internacional, donde nos acogieron con la vacuna de dólares fáciles pero difíciles de devolver. Ya conocemos la historia, no hace falta refrescarla: tenemos el nivel de endeudamiento más intrépido y peligroso de nuestra historia. Nos prestaron 57.000 millones dólares y vamos a devolver una friolera pagada con sangre, sacrificio humano y pobreza infligida entre hermanos.

Un réquiem para la Argentina devastada

Los argentinos y argentinas, también les argentines, nos enfrentamos al dilema de elegir en octubre quien será el presidente por 4 años. Tenemos la opción de votar a un estafador farsante como Mauricio Macri, o votar a un integrante de la banda de ladrones, bravucón y pragmático como Alberto Fernández. El resto de los candidatos casi no inciden en la contienda. Estamos encerrados en un laberinto sin salida. El nuestro es un país inviable y fregado de punta a punta. Estamos mal y vamos rumbo a lo peor.

Ojalá el amable lector y la agraciada lectora hayan llegado hasta el final de esta escueta y rudimentaria crónica. En tiempos de sordera y fanatismo, nadie escucha a nadie y todos gritan hasta aturdir al prójimo.

¿Y mientras tanto qué?, se preguntará la lectora curiosa y el lector desenfrenado. Sencillo: mientras tanto hay que seguir apoyando a esa banda de ladrones que inexorablemente ganará las elecciones en octubre. Es importante respetar la decisión del pueblo y ése es el país que quiere la mayoría.

Yo ya gané, porque vi el abismo antes de que suceda.

Así nos va.