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Lunes, 16 Septiembre 2019 09:08

Por qué los argentinos somos como somos y nos pasa lo que nos pasa

Por Hugo Levato

El doctor en Astronomía, Hugo Levato, se pregunta en esta nota por qué la clase política argentina se ha degradado tanto.

Hace unos días en un artículo escrito por el periodista Ernesto Simón en este diario, decía textualmente: "La democracia ha sufrido un devenir decepcionante: de estar en manos de una ladrona caímos en poder de un estafador farsante y vamos a terminar gobernados por un ecléctico bravucón".

Es realmente insólito que el pueblo haya votado a Macri para terminar con los desatinos de Cristina Fernández y ahora parece que votará a Fernández - Fernández para terminar con los desatinos de Macri.

¿Por qué la clase política argentina se degradó de este modo? ¿Por qué parte de nuestros votantes lo hacen sin importar si el candidato es honesto, si robó o es un delincuente siempre y cuando le repartan el botín?

Tengo mi opinión al respecto que como toda opinión puede estar equivocada o no ser completamente correcta pero creo que vale la pena exponerla aunque sea para que sirva para el debate.

En principio desde 1930 hasta 1983, más de medio siglo, sufrimos inestabilidad institucional por los golpes cívicos - militares. Esos golpes congelaron la vida política y el devenir propio de los partidos políticos. Esta situación a mi juicio, perturbó fuertemente la evolución política de nuestros dirigentes y de nuestros partidos hasta el punto que hoy es difícil ver diferencias ideológicas entre los partidos mayoritarios. La especie política argentina hoy atrasa 30 años como mínimo.

Es bueno repasar las diferentes crisis que vivió la Argentina para estudiar su historia aunque conociendo como somos es muy probable que choquemos con la mismas paredes que en el pasado. Repetimos los errores y creemos en el líder salvador más que en las instituciones. No quisiera estar en la situación de Alberto Fernández (60 años) en el caso de ser elegido presidente de la República Argentina. Algo muy común hoy en día es que a los hombres políticos les resulta difícil resistir los archivos. AF se inició en política con Domingo Cavallo con quien ganó una banca en la legislatura porteña. Es calificado como con un perfil peronista "camaleónico". Fue colaborador técnico de Alfonsín y dijo "Néstor y Cristina tenían una mirada y una interpretación distintas y los enojaba mi vocación de revisar lo hecho y de hacer autocrítica, así como mi insistencia en introducir modificaciones en el elenco del Gobierno y en la forma de afrontar el debate público. Siempre creí que en la actividad política uno debe permanecer en un alto cargo en tanto comparta, con los máximos responsables políticos, los objetivos buscados y los métodos de esa búsqueda. Con conciencia plena de nuestras diferentes miradas no creí conveniente seguir adelante como Jefe de Gabinete". Y así se fue del gobierno kirchnerista.

Evidentemente algo cambió para que ahora regrese aliado con quien criticaba. Es un hombre de centro derecha que tendrá que hacer valer sus convicciones (o no) frente a los grupos ideológicamente diferentes de su propio partido (aunque minoritarios).  Probablemente muchos intenten olvidar el origen político de Alberto Fernández así como muchos peronistas quieren hacer olvidar o pasar por alto que su líder originario fue un general del Ejército Argentino imbuido de las ideas fascistas de Mussolini y que podemos calificar perteneciente a la derecha fascista argentina. Tratan de olvidar la echada de la Plaza de Mayo de los grupos subversivos y de la famosa frase: "La revolución en paz y el repudio unánime de la ciudadanía harán que el reducido número de psicópatas que va quedando sea exterminado uno a uno para bien de la república". En el libro El Escarmiento, de Juan Bautista Yofre, el autor muestra a un Perón vital empeñado en pacificar y unir a la Argentina y lo muestra enfurecido por el accionar de los grupos guerrilleros y de sus aliados políticos, especialmente Héctor Cámpora. Yofre en su libro revela a Perón tal como era y que muchos hoy prefieren no ver. ¿Qué pensará la Cámpora al respecto?

Pero así somos, tratamos de ser lo que creemos que son aquellos que no son lo que creemos y el desbarajuste es fenomenal. ¿Como hará Alberto Fernández para lidiar con los grupos irreconciliables que tiene el peronismo?

Pero buceemos en la historia de nuestras crisis donde hubo hombres preclaros, pero no perfectos sino humanos, para solucionarlas. Tuvimos tantas que es difícil encontrar una década sin alguna de ellas.

En realidad, Avellaneda fue el primer presidente que debió enfrentar una verdadera crisis económica. La crisis de 1875 fue grave. Paradójicamente, o no, en esos años surgieron obras literarias de primer nivel como Martin Fierro, Las Bases de Alberdi y Facundo del inefable Sarmiento. Los bonos argentinos en esa época eran papel moneda sin respaldo. No tenían valor. Avellaneda anunció que se pagaban a través del empréstito Baring Brothers que en ese momento sirvió, aunque las críticas posteriores fueron correctas, pero Avellaneda quiso mostrar que éramos una nación y que como tal honrábamos nuestras deudas.

No pasó mucho tiempo y la crisis de 1890 azotó nuevamente a la Argentina y el piloto de tormentas fue Carlos Pellegrini quien fue presidente entre el 6 de agosto de 1890 y el 12 de octubre de 1892, pero ayudado a mi juicio, por un verdadero prócer, Vicente Fidel López un economista de fuste. La crisis del 90 fue total y sobre todo política. La revolución del Parque terminó derribando a Juárez Celman y haciéndose cargo Carlos Pellegrini de la presidencia de la República. Las quiebras se contaban por cientos, al igual que las cesaciones de pagos y las corridas bancarias estaban a la orden del día. Vicente Fidel López fue un verdadero nacionalista. Con casi 76 años decía en su discurso: "Si nosotros estuviéremos dependiendo siempre de las rentas extranjeras, dependeríamos también de las oscilaciones de la moneda extranjera y nunca de nuestro propio trabajo, de nuestra producción propia, olvidando que la independencia económica es la base principal y única de la independencia política". ¿No siguen siendo estas palabras válidas hoy?

Carlos Pellegrini fue el creador del Banco de la Nación Argentina y de la Caja de Conversión y ese inefable colaborador, Vicente Fidel López, fue el hacedor de las nuevas formas de tributación que hasta ese momento eran casi iguales a las de la época colonial. López ya decía en su discurso del 10 de noviembre de 1891 que "la Ley de impuestos internos es una modificación completa del sistema rentístico de la República y no son un gravamen a la producción nacional sino el apoyo más fuerte que puede tener la industria nacional". ¿Habrá hoy alguien parecido a Vicente Fidel López que modifique la ley de impuestos para apoyar a la producción nacional? Nunca nadie en nuestra historia fue tan preclaro respecto de lo que la República necesitaba para resolver sus crisis.

Félix Luna nos dice en su libro sobre Las Crisis argentinas que "las crisis económicas no existen.  Existen las crisis que suelen tener consecuencias también en el terreno económico". Nada más verdadero.

Ya con la presidencia de Roque Sáenz Peña votaban todos los varones en forma obligatoria desde 1912 (el sexo femenino esperó hasta 1947 para que se le permitiera votar,  aunque Julieta Lanteri una italiana que llegó al país con 6 años y la primera que estudió en el Colegio Nacional de La Plata y una de las primeras médicas argentinas fue la primera mujer que votó en 1911 habiendo obtenido un recurso de amparo favorable y en 1919 Julieta con un recurso fundado en forma parecida presentó una plataforma electoral increíble para la época: licencia por maternidad, subsidio estatal por hijo, abolición de la prostitución y la pena de muerte, sufragio universal, salarios equitativos y divorcio absoluto. Obviamente no ganó, pero pido disculpas por la digresión porque estoy convencido que muchas feministas de hoy no conocen a Julieta Lanteri y siempre es bueno educar al soberano. Pero en aquellas épocas la política funcionaba razonablemente bien y se produce una situación inédita como lo fue para la Argentina la Primera guerra Mundial.

¿Como pagarían los países en guerra nuestras exportaciones? Victorino de la Plaza presidente por enfermedad de Roque Sáenz Peña actuó con brillante sensatez. ¡Por primera vez en la historia dispuso un feriado bancario de 8 días! Y envió al Congreso varios proyectos de ley. Entre ellos estaba la suspensión de la conversión de pesos a oro en la Caja de Conversión que fue muy criticada por algunos, (entre ellos Juan B. Justo), pero correcta a mi modo de ver teniendo en cuenta la situación internacional donde los países en guerra trataban de adueñarse de la mayor cantidad de oro posible. Las fuerzas vivas y productivas del país funcionaban y no hubo crisis. El país estaba políticamente sano. A tal punto estaba sano que en 1927 el ministro Molina durante la presidencia de Alvear decide reabrir la Caja de Conversión. Las reservas que respaldaban nuestros pesos eran envidiables y el crédito a la Argentina era ilimitado como lo decía la Banca Morgan en aquel momento. Alvear temeroso de una corrida para cambiar pesos por oro quedó tranquilo cuando abierta la Caja de Conversión nuevamente ni un argentino fue a canjear sus pesos por oro. Otras épocas sin duda.

Pero la crisis de 1930 no creada por la Argentina tuvo fuerte repercusión en la joven República, Hubo cientos de despidos, las primeras viviendas precarias en Puerto Nuevo, las ollas populares y todo lo que hoy también conocemos. El Pacto Roca Runciman nos ató al poder inglés suponiendo erróneamente que ese imperio perduraría para siempre. Sobre esa base se armó el modelo nacional referido como el de la “generación del 80”. Quien vio las consecuencias de ese pacto fue Nicolás Matienzo quien refutó al canciller del momento Saavedra Lamas. También Lisandro de la Torre explicó sus quejas. Pero el Imperio comenzó a pasarla mal después de la guerra y la Argentina que no creció como otros dominios británicos empezó por lo menos a tomar un rumbo propio.

Las crisis más actuales tienen fuerte intervención del peronismo. Cuando las reservas de oro acumuladas con la Segunda Guerra Mundial comenzaron a disminuir, el General Perón cometió uno de los errores más grandes de su historia, al suponer que la tercera guerra mundial era inminente. Y bajo ese supuesto envió al Congreso un proyecto de Ley modificando la carta orgánica del Banco Central para modificar el régimen de garantía del papel peso por oro. Don Arturo Frondizi, uno de los últimos estadistas que gozó la Argentina, y Zavala Ortiz entre otros se opusieron fuertemente a la medida que iniciaría la espiral inflacionaria con la emisión sin límites. Alfredo Gómez Morales era el ministro de economía quien defendía a rajatabla las medidas. Paradójicamente en 1974 el mismo Gómez Morales debió renunciar por los efectos que él mismo había defendido 25 años antes. Comenzaba la pelea de los políticos con los archivos, pero por lo menos Gómez Morales renunció. Las crisis siguientes tuvieron el mismo tenor: crisis políticas que repercutieron fuertemente en la economía.

La crisis actual es más que evidente. ¿Alguien puede creer que una sociedad tan heterogénea como la Argentina actual donde según Julián Marías somos italianos que hablamos español, que pretendemos sueldos norteamericanos y vivir como ingleses, que discurseamos como franceses pero votamos como senegaleses, que pensamos como zurdos pero vivimos como burgueses y que admiramos el orden suizo pero practicamos un desorden tunecino puede darse un pacto como el de la Moncloa? Ojalá que sí.

Esta opinión sobre los motivos del inicio de nuestra inflación se ve claramente reflejada en los años actuales. En el año 2003 el circulante en pesos era de 29.000 millones de pesos y hoy es de 1.2 billones de pesos o sea un crecimiento de 40 veces, pero la Argentina no creció un factor 40 entre esos años.

Entre el 2003 y el 2018 el PBI argentino creció 4 veces en pesos y poco más de 2 veces en dólares. ¿Y después nos resulta tan difícil entender por qué hay inflación?

Finalmente, un párrafo final para el aspecto educativo. Es crucial pues hay partidos políticos que necesitan la menor educación posible del pueblo para que haya que entregar más planes sociales y cautivar así a los votantes. ¿Alpargatas si libros no? No son antónimos. Se puede estudiar y educarse aún en alpargatas.

Otra necesidad argentina acuciante es dimensionar el Estado. La Argentina tiene un Estado muy grande para su nivel económico. Demasiadas reparticiones nacionales, provinciales y municipales que conducen a un gasto que la Argentina no puede afrontar. Se puede achicar el Estado sin que corra sangre y sin que el Estado pierda su capacidad de dirección y control. Solo falta un poco de creatividad y por sobre todo honestidad.

Alberto Fernandez candidato a presidente, lo dijo recientemente en España: "Los argentinos estamos acostumbrados a remangarnos y superar las crisis". Es cierto. Nuestra historia pasada lo demuestra. Espero que Grabois, Daer, Moyano, Baradel y algunos otros parásitos entiendan que en general los alimentos provienen de una manera u otra del trabajo de la Tierra y de las industrias y no del Ministerio de Bienestar Social.

Hugo Levato es Doctor en Astronomía, fue Director en Instituto de Ciencias Astronómicas, de la Tierra y del Espacio (ICATE), además de ser galardonado con el KONEX, un Premio al Mérito entre los cinco mejores astrónomos de la década.

Recibió el máximo reconocimiento del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) como Investigador Superior.

Fue el creador del Complejo Astronómico El Leoncito y su director durante 25 años.