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Martes, 03 Diciembre 2019 18:35

El Presidente Fernández tiene un problema grave que se llama Cristina

Por Ernesto Simón

Para el presidente a punto de asumir empezaron los dolores de cabeza con su vicepresidenta. Cristina ofreció un espectáculo penoso en Comodoro Py. El nuevo relato del lawfare.

El lunes 2 de diciembre los argentinos y argentinas vivimos un espectáculo propio de una escena de realismo mágico. Ni a García Márquez se le hubiese ocurrido algo como lo sucedido en Comodoro Py, donde una expresidenta procesada en 10 causas de corrupción y con 7 pedidos de prisión preventiva disparó contra el tribunal que la juzga, declarándose perseguida política y no ladrona. Involucrando además al presidente electo al decir que los jueces tendrán que citar a los exjefes de Gabinete, que son quienes ejecutan el presupuesto.

Da la casualidad que Alberto Fernández fue jefe de Gabinete de Néstor, uno de los presidentes más ladrones que tuvo este país. Por lo tanto la Justicia de Comodoro Py, a esta altura más devaluada que el peso argentino, debería citar al presidente electo para que explique si se prestó a integrar esa Banda de Asociación Ilícita que le robó al Estado. Si fue cómplice y obedeció órdenes de Néstor en cuanto al saqueo del presupuesto. Y, finalmente, deberá explicar si los dichos de la expresidenta, que lo involucran en la ejecución poco transparente del presupuesto, son ciertos o no.

Todo eso fue parte del show que montó Cristina el lunes 2 de diciembre en Comodoro Py. La Justicia criolla se mueve por espasmos, va girando en torno al poder, y, lo más grave, las sentencias de los jueces se relacionan más con las pulseadas de la política que con la real aplicación de la ley y la Constitución.

Si a alguien se le ocurrió alguna vez preguntar por qué estamos como estamos, pues una parte de la respuesta es el párrafo que antecede a este. Pero vamos por parte.

Lawfare, el nuevo relato

El término inglés lawfare, cuya traducción al español podría ser guerra jurídica o guerra judicial, es una expresión inglesa que se generalizó durante la primera década del siglo XXI​ para referirse al uso abusivo de los procedimientos legales nacionales e internacionales, manteniendo una apariencia de legalidad, con el fin de provocar repudio popular contra un oponente.

La palabra todavía no figura en el Diccionario Inglés de Oxford, es una contracción gramatical de las palabras "law" (ley) y "warfare" (expedición bélica). El lawfare, según quién lo aplique, permite obtener resultados nefastos como detener indebidamente a los adversarios políticos, paralizar financieramente a una entidad y desprestigiar oponentes, incluso, hasta lograr que caiga un Gobierno.

"Este es un tribunal del lawfare. Que seguramente tiene la condena escrita. A mí me absolvió la historia. Y a ustedes seguramente los va a condenar la historia", dijo Cristina Kirchner, haciendo gala de esta suerte de muletilla que el kirchnerismo usa como nuevo relato: el lawfare. Una lástima que no se lo digan: Señora, nadie la está persiguiendo, la están juzgando por ladrona.

Cristina, el gran problema de Alberto

Parece el título de un culebrón colombiano pero no lo es. Es una tragedia argentina que padecerán ciudadanos y ciudadanas a partir del 10 de diciembre. 

El lunes, en Comodoro Py, Cristina Kirchner dejó pegado a Alberto Fernández en la Causa Obra Pública. Si había un exfuncionario de Néstor y Cristina que no tenían mácula judicial, ese era Alberto, que da la casualidad, tiene que asumir muy pronto la presidencia de la Nación.

Cristina acusó al tribunal que la investiga de ejecutar una persecución judicial contra ella, algo que no tiene asidero, porque, si miramos bien los expedientes, la están juzgando por ladrona, no por su pensamiento. Ningún magistrado le ha preguntado si es de derecha o izquierda, si es populista o capitalista. Para nada. La juzgan porque durante más de una década, ella y su marido robaron al Estado con sobreprecios, cohechos y toda clase de artilugios que la Banda de Cacos que lideró supo implementar con asombrosa eficacia. Decir que fueron ladrones eficaces, es quedarnos cortos y mostrar pobreza en el uso del lenguaje. Pero no hace falta ahondar en el tema, ¿para qué ofender a una vicepresidenta que está a punto de asumir?

El relato de Cristina en los tribunales de Comodoro Py incluyó al FMI y su diatriba antiimperialista latinoamericana, un discurso rancio que el tiempo ha dejado casi sin efecto. Recordemos que el FMI no vino solo, el inútil de Macri fue a golpearles la puerta. Nadie nos prestó plata con un revolver en la cabeza, nosotros vivimos arrodillados pidiendo dólares. Somos un país inviable por ahora. Con un déficit inmanejable y una Casta Política abominable. Por eso estamos como estamos y no como quisiéramos.

El golpe de gracia para el presidente electo fue cuando Cristina, ante los jueces y fiscales que la investigan por ladrona, dijo que al presupuesto lo ejecuta el jefe de Gabinete, y rápidamente linkeó a Alberto Fernández, quien justamente ocupó ese cargo durante el gobierno de Néstor Kirchner.

Al día siguiente, Fernández salió a despegarse. Se mostró molesto por las lecturas periodísticas que decían que la exmandataria lo quiso embarrar en la causa de corrupción y dijo: "Nunca me involucró a mí Cristina Kirchner". Agregó además que su socia política, Cristina, "está demostrando la incoherencia del tribunal" al advertir que ningún jefe de Gabinete fue citado en la causa conocida como Vialidad.

Fiel a su estilo dialoguista y negociador, Fernández dijo que el show montado por Cristina "fue uno de los mejores alegatos defensistas que vi en mi vida, que dejó a los jueces mudos y también al fiscal".

Juicio final

Habrá que prepararse para lo que viene, que, si se me permite, es de lo peor que viviremos los argentinos y argentinas. Yo ya gané, porque vi el caos y lo conté. Se me podrá acusar de pesimista e incrédulo pero nunca de mentiroso.

Da igual, en este país la virtud es una estupidez a la que algunos se aferran sin saber por qué.

Así nos va.