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Sábado, 17 Agosto 2019 16:00

El mejor homenaje a San Martín es que dejen de robar

Por Ernesto Simón
El mejor homenaje a San Martín es que dejen de robar Ilustración: Copete

Esta nota no es sólo un repaso por aspectos elementales de la historia, es también un pedido de sinceramiento y una propuesta económica para salir de la crisis.

uno 
Hace algunos años, el Grupo Petersen junto a la Fundación Banco San Juan presentaron un documental conducido por el licenciado Edgardo Mendoza. El trabajo se llama La marcha silenciosa, y narra la epopeya sanmartiniana del Cruce de Los Andes. La realización estuvo a cargo de GHM Grupo, empresa que dirige Gustavo Huevo Muñoz que, por otra parte, es una de las que más trabajos de publicidad y propaganda ha hecho para la contaminante Barrick Gold, hoy convertida en Minera Andina del Sol.

dos
Aquí una humilde reflexión: Cada año se emprende el Cruce de los Andes, intentando homenajear al General José de San Martín, un verdadero libertador y no un negociante de la política. Cada 17 de agosto, cuando se cumple un nuevo aniversario de la muerte del Padre de la Patria, también aparecen los homenajes cargados de hipocresía. Es muy claro lo que intento explicar: San Martín echó a los invasores españoles. Los invasores españoles habían esclavizado a los oriundos de esta tierra para explotar las minas de oro y plata en todo Latinoamérica. Cuando se acabaron los aborígenes, trajeron negros de África para seguir saqueando las riquezas metalíferas de nuestra montaña. El patriota San Martín elaboró una estrategia para liberar el continente del yugo español. La contradicción histórica es que ahora, nuestros gobernantes abren las puertas a los invasores canadienses para que se lleven el oro de la mina. Al invasor español le entregaron YPF cuando fue tomada por Repsol durante el gobierno de los bandidos de Santa Cruz. Las regalías son nimias a comparación de las monumentales riquezas que se llevan los capitales extranjeros, sumiendo a nuestro pueblo en la calamidad del hambre y la miseria.

Portada de la obra financiada por Eskenazi, uno de los empresarios más nefastos de Argentina. El profesor Edgardo Mendoza y el realizador Gustavo Huevo Muñoz, hacedores de un documental que confunde los valores básicos de la patria. Paradójicamente el documental fue repartido en las escuelas de San Juan.

tres
Tenemos acá una lección que nos deja la historia: el origen de nuestra pobreza es nuestra riqueza. Somos ricos, por lo tanto, los saqueadores foráneos llegan con sed de mercancías valiosas para arrebatar lo que más puedan en el menor tiempo posible. Esto sucedió con los Kirchner y sucede hoy con Macri. El profesor Edgardo Mendoza debería entender mi planteo y espero no se ofenda. Es un hombre al que respeto. Esta nota busca poner sobre relieve una ecuación no una acusación. Pocos como el profesor Mendoza conocen tan bien la historia del mundo. Partamos de la base de que el Grupo Petersen no es una empresa estatal. ¿Cuál es la conciencia que intentan blanquear quienes hicieron este documental que fue repartido en las escuelas de San Juan durante el Gobierno José Luis Gioja? ¿Es Enrique Eskenazi un hombre ligado a la Fundación Banco San Juan? ¿Es verdaderamente limpia la forma en que este señor acumuló riquezas? ¿Son nuestros políticos verdaderos patriotas que persiguen la independencia, o por el contrario son cipayos que sólo imitan a San Martín cuando hacen la parodia del Cruce de los Andes? ¿Cuántos esclavos modernos mueren hoy en las minas Veladero, Gualcamayo y tantas otras desperdigadas a lo largo de nuestra cordillera? La fiebre por el oro nos llevará a la perdición. No cabe duda.

cuatro
Propongo que sea el Estado el que explote todas las reservas nacionales de petróleo, oro, plata, uranio, cobre, litio y cuanta cosa tenga valor para el mercado capitalista. Algún gobernador, alguna vez, debería dar un paso revolucionario y hacer de San Juan la provincia más rica del país. El oro y los metales deben ser explotados por el Estado provincial, y cortar la concesión a las trasnacionales. Dejemos que las generaciones venideras puedan explotar esas riquezas con la mínima contaminación y métodos más modernos. Nuestro deber hoy es echar a las patadas a los invasores extranjeros que succionan impunemente nuestros recursos naturales. A los que intentan limpiar su buen nombre y honor les pido que asuman su mala conciencia, (en este punto recomiendo leer a Sartre). Le pido al inefable Gustavo Huevo Muñoz y al respetado profesor Edgardo Mendoza que confiesen públicamente si están o no en concubinato con el saqueador foráneo. Una cuota de sinceridad no viene mal en estos tiempos. Dejen que la historia los juzgue. Necesitamos decir de qué lado está cada uno. Seamos honestos. Es lo mínimo que podemos hacer por las generaciones de chicos y chicas que nacen en un país sin futuro, empeñado por gobiernos entreguistas y coimeros.

cinco 
El camino de San Martín es uno solo y no admite discusión. Entonces, hago un llamado a la conciencia cívica: el mejor homenaje que se le puede ofrecer a don José de San Martín es que dejen de robar.

¿Se animan?